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Fuente imagen: Supercoloring.com ¡Tenemos un nuevo taller deportivo abierto a la comunidad campina! Sí, este segundo semestre ofrecere...

domingo, 30 de agosto de 2009

Colegios Incorporan Práctica Laboral para que Alumnos decidan Qué Estudiar

Varios establecimientos han integrado pequeñas prácticas laborales que permiten a los jóvenes ver el trabajo concreto de un profesional.

Por Katerinne Pavez, La Tercera.

Jorge está en cuarto medio en el colegio Wessex de Concepción. Hasta hace unos meses quería ser periodista. Luego de trabajar una semana en un periódico decidió que no era lo suyo.

Nicolás quería estudiar Derecho, y luego de ir a los tribunales, señaló en su informe al colegio que había descubierto una gran gama de posibilidades de desarrollo profesional.

Esto son sólo dos ejemplos de una alternativa que, de a poco, se ha instalado en algunos colegios del país. Se trata de ofrecer ya no sólo información sobre universidades y mallas curriculares, sino que experiencia laboral antes de salir de cuarto medio.

Una práctica que en países como Gran Bretaña y Alemania es común. Por eso, no es de extrañar que sean colegios ingleses y alemanes los que incorporen la idea a sus aulas.

Mediante una pequeña práctica laboral, los estudiantes pueden ver cómo es el campo laboral de la carrera que quieren estudiar y confirmar o desechar su opción.

"Muchos alumnos no se imaginan las labores que los profesionales realizan y resuelven dudas súper concretas como los horarios y la carga laboral real", dice Jorge Cifuentes, profesor de la asignatura Proyecto Laboral del Wessex School.

El ramo se imparte durante el primer semestre de cuarto medio y en él los alumnos deben trabajar por una semana en una empresa.

IDEALIZAR LA PROFESIÓN

Y es que mientras la mayoría de los alumnos está bien informado acerca de las mallas curriculares, los docentes y la infraestructura de la universidad, suelen tener poca información acerca de las condiciones laborales en las que se desempeñarán una vez titulados.

Ello luego redunda en la deserción en la universidad o, simplemente, la decepción cuando se enfrentan al mercado laboral concreto.

"La mayoría se da cuenta de que habían idealizado la profesión", explica Andrea Brandt, jefa del Departamento de Idioma del Colegio Alemán de Santiago.

En ese establecimiento, como parte de la asignatura de este idioma, los alumnos deben elegir una ocupación y acompañar a un profesional durante todo el día, realizando tareas pequeñas al interior de la empresa.

Aunque la experiencia dura sólo un día, ayuda a los jóvenes a aclarar sus dudas vocacionales.

"Una vez una alumna quería estudiar educación parvularia, porque le gustaba jugar con sus sobrinos, pero luego de la visita a un jardín infantil se dio cuenta de que no es lo mismo tener que trabajar con 20 niños desconocidos y que requieren mucha atención", señala Brandt.

Otra alternativa es "Socios por un Día", jornada organizada por la Fundación Educación Empresa. Ésta consiste en una serie de charlas sobre liderazgo y competencias laborales y luego una visita a distintas empresas, fábricas, bancos y organismos públicos.

En cada edición de este evento, que se organiza una vez al año, llegan cerca de dos mil alumnos. En él han participado colegios como el Villa María, Redland y The Grange School.

ESTUDIANTES ALEMANES EN CHILE

En países como Alemania, las escuelas establecen como obligación el hacer una práctica de, al menos, dos semanas en un área que interese a los alumnos. También algunas universidades técnicas exigen conocimiento laboral previo al ingreso.

Por eso, no es de extrañar que algunos estudiantes de ese país elijan destinos tan lejanos como Chile para hacer esta práctica.

Es el caso de Luisa Roth, quien trabaja en la empresa Marketing Group Chile, y volverá a su país en septiembre para comenzar sus estudios en Negocios Internacionales.

Su intención, además, es aprender español, porque parte de sus estudios se realizarán en España. Por ahora le ha tocado colaborar traduciendo la página web al alemán.

Se espera que este año lleguen al país unos 25 estudiantes recién salidos de la secundaria a trabajar.

Según explican en la agencia que gestiona los viajes, Contact Chile, el interés se ha mantenido estable a partir de 2005, cuando comenzó el proyecto.

"Entre las áreas más requeridas para trabajar está el turismo", dice Annette Magin, coordinadora del área de prácticas.

viernes, 28 de agosto de 2009

3° básico A solicita de Nuestra Ayuda: Extraviaron Caja con 45 Copas de Vidrio

Por César Antonio Campos, periodista Asociación de Padres.

El 3° básico A nos escribió muy preocupado y solicitando urgente nuestra ayuda.

Resulta que en mayo pasado dejaron en la recepción del colegio una caja grande de plástico transparente, con 45 copas de vidrio para vino.

Lamentablemente, alguien la tomó y se extravió. Han consultado con varios papás y mamás pero nadie sabe nada.

Quienes hayan visto la caja o por equivocación se la llevó, favor comunicarse con la presidenta del curso, Eliana Moller, al número celular: 9-424.30.41.

jueves, 27 de agosto de 2009

La Otra Cara de los Adolescentes Privilegiados

Mayores Tasas de Depresión, Ansiedad y Abuso de Sustancias. Se supone que tienen todo para ser felices, pero no lo son. Expertos explican por qué.

Por Daniela Mohor W. El Mercurio.

Un día después de atender a su última paciente, la psicóloga Madeline Levine, quien lleva tres décadas atendiendo en el selecto condado de Marín, en el norte de San Francisco, se sentó en su sillón y se sorprendió al borde de las lágrimas.

"La niña de 15 años que acababa de abandonar mi oficina era inteligente, linda, estaba muy presionada por sus acomodados padres -que la adoraban pero andaban muy frecuentemente ensimismados-, y muy enojada.

Había usado una gillette para grabar la palabra 'vacía' en su antebrazo izquierdo. (...) Traté de imaginarme lo intensamente infeliz que debía haberse sentido mi joven paciente como para dejar marcada a sangre su angustia en la piel", cuenta la doctora en "The price of privilege: How parental pressure and material advantage are creating a generation of disconnected and unhappy kids.

("El precio del privilegio: cómo la presión parental y el bienestar material están creando una generación de niños desconectados e infelices"), que fue best seller del New York Times.

El episodio marcó un antes y un después para esta psicóloga clínica que trabaja en una comunidad de clase media alta de los suburbios norteamericanos.

Ese día reparó en la existencia de un fenómeno nuevo: cada vez más acudían a su consulta jóvenes del grupo socioeconómico alto con importantes desórdenes emocionales.

Adicciones, ansiedad, depresión, trastornos alimentarios y comportamientos autodestructivos se estaban convirtiendo en realidades corrientes entre esos adolescentes privilegiados.

"Hasta hace ocho o diez años, veía muchos niños que tenían los típicos problemas de la adolescencia, ya sea uso de drogas o depresión.

Pero tenían los síntomas de la depresión: mala higiene, su rendimiento había bajado en el colegio y estaban desconectados de su familia.

Ahora cada vez más los niños que llegan a mi consulta son adolescentes que se ven bien: tienen buenas notas, lideran su equipo de deporte o son presidentes del curso, es decir, que no están desconectados, y no se ven deprimidos.

Pero sí lo están", explica la doctora Levine desde Estados Unidos.

Agrega: "Son niños que tienen todo tipo de habilidades sociales y de bienes materiales, que tienen acceso a buenos colegios y muchas oportunidades educativas, pero que están desesperadamente infelices porque se sienten vacíos".

Madeline Levine quiso investigar por qué. Y no es la única. En los últimos años, han aparecido en Estados Unidos distintas investigaciones que comparan la salud mental y los índices de felicidad de los adolescentes según su realidad socioeconómica.

Y la tendencia que más se ha destacado es que los menos favorecidos económicamente no son necesariamente los menos felices.

La referencia cuando se habla de este fenómeno -que ha llevado a la publicación de distintos libros- es el trabajo realizado por la profesora de psicología y educación de la Universidad de Columbia, Sunyia Luthar.

Hace diez años, Luthar empezó a observar el desarrollo de los adolescentes en sectores pobres y ricos a través de grupos de distintas edades.

Lo que encontró llamó la atención de los expertos: los adolescentes que vivían en los suburbios y con familias cuyo ingreso promedio era de 120 mil dólares anuales presentaban tasas de depresión, ansiedad y abuso de sustancias más altas que cualquier otro grupo socioeconómico.

"Hemos sido un poco negligentes al asumir que los niños privilegiados eran inmunes al malestar emocional y a la victimización", declaró Sunyia Luthar cuando se hicieron públicos los resultados de ese estudio.

"El dolor trasciende la demografía y el ingreso familiar".

Adolescentes Sin Modelo

A partir de la información de la profesora Luthar y de entrevistas con psicólogos y psiquiatras del país, Madeline Levine decidió buscar respuestas a una pregunta básica: ¿por qué estos niños que tienen tantas oportunidades de vida lo están pasando tan mal?

"Lo que dice la investigación y la experiencia clínica es que esos niños están tremendamente estresados, sienten que permanentemente pesan sobre ellos expectativas desmedidas y eso desde muy chicos.

Son niños que tienen padres sobreinvolucrados en las cosas equivocadas y subinvolucrados en las cosas importantes, como asegurarse de que su hijo juegue, duerma bien, coma tres veces al día.

Todas esas necesidades básicas de la infancia empezaron a ser ignoradas a medida que los padres se volvieron más y más ansiosos respecto del éxito de sus hijos.

Y al mismo tiempo, la definición del éxito se restringió hasta significar exclusivamente éxito académico y, en algunos casos, éxito en los deportes.

Éste es un problema que se está viendo en todos los países desarrollados en los que los bienes materiales se hicieron muy accesibles y la estructura familiar se debilitó", explica la doctora Levine.

En Chile, no existen datos precisos al respecto. Pero los especialistas locales también han notado un aumento en la insatisfacción de los adolescentes privilegiados.

"No sé si es más que en otros sectores sociales, pero uno puede observar altos grados de ansiedad, inquietud e insatisfacción en los adolescentes de mayores recursos económicos.

Chile, además, tiene valores de consumo de marihuana y alcohol en jóvenes altos respecto al resto de América Latina", asegura Eduardo Nicholls, psicólogo especialista en adolescentes y miembro del Instituto Chileno de Terapia Familiar.

Según Nicholls, el principal problema está en que los adolescentes acomodados de hoy no cuentan con un modelo. "Son jóvenes que no tienen referentes. Cada vez más están desencantados con sus padres.

No quieren tener su vida, porque los ven exitosos económicamente y profesionalmente, pero estresados y trabajólicos. Sus padres le ponen mucho énfasis en tener éxito y logro, entonces ellos se sienten muy exigidos en eso, se insegurizan y dicen no quiero eso.

Eso genera un vacío y los adultos no les hemos dado una orientación que les ayude a llenar ese vacío".

La consecuencia: adolescentes que recurren a lo que los psicólogos llaman "actuaciones", es decir que se dedican al carrete y a conductas de riesgo para obtener gratificación inmediata, sentir que están "haciendo" algo o tener emociones fuertes que llenan el vacío que sienten y les hace olvidarse de su malestar.

"En sus momentos más tranquilos, están en la confusión, no tienen ninguna meta, ningún norte, entonces viene la angustia", explica Nicholls.

La falta de tiempo para la reflexión es un punto crucial. Y según la doctora Levine se cruza con el problema de la presión por el éxito.

"Nuestra cultura se ha enfocado en el éxito que se mide fácilmente y nos hemos olvidado que para mucha gente éste pasa más por el tener buenas relaciones interpersonales, contar con un sistema de apoyo y un sentido de autenticidad; tiene que ver con saber quién es uno, con tener un sentido de sí mismo.

Si un niño va siete horas al colegio, luego entrena tres o cuatro más en algún deporte, más tarde hace sus tareas y además tiene una clase de piano, no tiene tiempo para desarrollar su propio sentido de sí mismo.

Convertirse en una persona requiere cierta introspección y reflexión y estos niños no cuentan con el tiempo para hacerlo".

Tanta presión, agrega, ha contribuido a la aparición de las más altas tasas de suicidio y depresión infantil en décadas y en una brutal desconexión entre padre e hijos.

"Existe investigación que muestra que hay altos niveles de desconexión en las familias de clase media alta, lo que siempre sorprende porque ahí se ven muchos de los llamados padres-helicóptero que viven pendientes de sus hijos.

Pero lo que pasa es que no están pendientes de lo que los conecta realmente con sus hijos. Los padres de ese segmento son personas que trabajan mucho para estar donde están y tienen una vida social muy activa.

Se sienten conectados con sus niños porque los llevan a miles de actividades, pero no se dan el tiempo, por ejemplo, de comer con ellos el viernes o el sábado en la noche y simplemente de conversar.

Entonces, sus hijos se sienten desconectados de ellos porque no están emocionalmente presentes".

Niños al Centro del Universo

Los especialistas también aseguran que los padres tienden a educar a sus hijos dándoles la idea de que son el centro del universo.

Son poco coherentes en su manera de actuar y si bien les pueden exigir mucho en lo académico, en otros ámbitos de la vida, les cuesta ponerles límites.

El hecho de que las parejas tengan menos hijos y, por lo tanto, puedan prestarle más atención a cada uno paradójicamente no sólo habría sido positivo.

De la misma manera, las altas tasas de divorcios y, en Estados Unidos, el hecho de que las parejas vivan muchas veces lejos de su familia de origen hace que los padres se sientan más solos.

Concentran entonces toda su vida emocional en los hijos. "Si una madre le da a un hijo una importancia tremenda, porque su matrimonio no es bueno o porque se siente sola, es muy difícil para ella disciplinarlo, porque eso implica un quiebre.

A los niños no les gusta que uno les ponga límites y si uno pone todas sus emociones en su hijo, entonces no podrá tolerar que no esté contento", explica la doctora Levine.

Estos niños, señala, nunca aprenden a enfrentar un desafío y el resultado es que no cuentan con algunas de las habilidades básicas que se necesita para manejarse en la vida, como la resiliencia, la colaboración, la tolerancia a la frustración.

"En algún minuto de su vida, se van a topar con algún problema y no están preparados para resolverlo".

Muriel Halpern, psiquiatra de la Unidad de Psiquiatría Infantil y de la Adolescencia de la Clínica Psiquiátrica de la Universidad de Chile, coincide.

Dice ver en su consulta privada muchos adolescentes con dificultades para adaptarse al mundo que los rodea, en parte porque los padres los sobreprotegen y buscan que cumplan con características muy específicas de lo que ellos consideran un niño exitoso.

"La búsqueda de la identidad es una acción activa, entonces si tú les das a los niños esa identidad calada, como ocurre en nuestras comunidades más cerradas, no hay una exploración más activa.

Ellos se quedan, por lo tanto, con una visión más constreñida del mundo y les cuesta adaptarse a lo distinto y lo nuevo. Hoy existe una mala mezcla de control, exigencia y permisividad. No se les permite a los niños buscar un camino más autónomo".

Otra consecuencia es el aumento del egocentrismo y narcisismo. Una investigación realizada recientemente por la profesora de psicología de la San Diego State University, Jean M. Twenge, indicó que en Estados Unidos, en las últimas generaciones, uno de cada cuatro estudiantes de "college" tiene un alto grado de narcisismo, mientras en 1985 la cifra no superaba el uno de cada siete.

Esos rasgos narcisistas, dicen los expertos, generan una serie de problemas en los adolescentes: tienden a ser malqueridos por sus pares y les cuesta establecer relaciones interpersonales significativas.

"Tenemos esta cultura posmoderna que señala un mayor egocentrismo y omnipotencia. Eso lleva a que a los adolescentes se les haga más difícil tener relaciones de intimidad. Cuando están en el grupo regular, en la misma sintonía, no hay problema.

Pero sí tienen dificultades en desarrollar relaciones más profundas, no sólo de pareja, sino de amistades más genuinas. Eso les genera angustia porque se sienten solos", dice Muriel Halpern.

Rescatar el Sentido Común

Desde la publicación de su libro en 2006, Madeline Levine ha recorrido todo Estados Unidos y también ha viajado al extranjero para presentarlo (el libro ha sido traducido al español y al chino).

Y asegura que gran parte de su éxito se debe a que la mayoría de la gente está consciente del origen de las dificultades que enfrentan hoy los adolescentes acomodados. Lo que falta ahora es tomar medidas para remediar a esta situación.

"Cuando los padres vienen a mi consulta empiezo diciéndoles cosas que mi abuela habría sabido porque son de sentido común.

Por ejemplo, que el niño no puede tener tres actividades extraprogramáticas al día, sino que sólo una y que comer con ellos es importante", dice la doctora Levine.

La psiquiatra Muriel Halpern cree, además, que los padres tienen que aprender a percibir mejor lo que les puede estar pasando a sus hijos.

"Tienen que sentarse tranquilos a pensar y a mirar a sus hijos de un modo desprejuiciado, y eso significa también no verlos como buenos y perfectos, porque muchas veces es una pantalla.

Tienen que escuchar las señales que les dan los adolescentes y no basarse sólo en el parámetro de resultados para evaluar si el niño está bien", dice.

El psicólogo Eduardo Nicholls insiste en que conectarse con los hijos no requiere de mucho esfuerzo. "Lo más importante es que como papás tenemos que entregar un mensaje más coherente a los hijos.

Todos queremos tener logros, pero tenemos que equilibrar eso con tener tiempo de buena calidad con nuestros hijos.

Por ejemplo, salir a caminar o a andar en bicicleta. Recuperar un espacio de intimidad con ellos no requiere ni un gran viaje, ni una gran producción, sino que cosas simples como tener un tiempo de conversación, estar ahí", concluye.

martes, 25 de agosto de 2009

La Educación del Humor

Por Neva Milicic, sicóloga.

Para ser consecuente con el tema de esta columna voy a partir con un chiste, que además tiene la ventaja de ser contable a los niños; muchos no lo son porque son racistas, sexistas o de doble sentido.

La profesora le pregunta a su alumno:

—Jorge, ¿sabes como se llaman los habitantes de Santiago?

—Para ser franco, profesora, no de todos.

Muy posiblemente, al paso de las semanas usted no se acordará de la mayoría de los conceptos de esta columna, pero sin duda recordará que es importante el sentido del humor y a lo mejor hasta se recuerda del chiste.

El sentido del humor es definido como un estado de ánimo positivo que al impregnar los pensamientos favorece una interpretación positiva de los acontecimientos, lo que favorece enfrentar la vida con una buena disposición.

Esta disposición a reírse y a tener una mirada positiva puede desarrollarse, y la infancia es un momento especialmente propicio para hacerlo, ya que sin duda ayudará a crecer con una sensación de alegría interna.

Un buen humor sano desarrolla la comprensión de claves sutiles que es necesario manejar y, por lo tanto, también desarrolla inteligencia cognitiva.

Pero para favorecer en el niño la inteligencia emocional, es necesario incentivarlo a “reírse con y no de”, ya que algunas veces las bromas y los chistes pueden ser muy crueles para quien las recibe o claramente discriminatorios para ciertos grupos de personas.

El tema central para la educación del humor en la familia es que los padres muestren explícitamente el sentido del humor con sus hijos.

Si bien no se aconseja reírse de los niños que son muy sensibles en esta área, sí puede resultar un buen modelo reírse de sí mismo, especialmente cuando algo no nos ha salido bien o nos hemos equivocado.

La recopilación de chistes contables y políticamente correctos, así como libros o revistas que contengan humor.

En el humor, lo inesperado de los resultados es clave, los chistes fomes son siempre altamente predecibles; el elemento de impredictibilidad que tiene el humor es lo que hace que las personas que lo practican desarrollen fuertemente la creatividad.

También ayuda a mirar el lado divertido de la vida el repertorio de anécdotas familiares, que ojalá se registraran porque la memoria es muy frágil y ellas constituyen parte de la familia, y cuando el niño o la niña son los protagonistas pasan a ser parte de su narrativa y se inscriben en su memoria emocional como un buen recuerdo.

Es importante que todos tengan alguna anécdota; es más justo y es necesario cuidar que en estas historias los niños no se sientan ridiculizados.

A veces, es cuestión de tiempo; lo que les avergüenza a una edad les parece muy divertido algunos años después.

Otra forma de implementar el humor es en las reuniones sociales ampliadas permitir a los niños disfrazarse y mirar sus dramatizaciones por pueriles que le parezcan; desarrollan lo distinto, lo divergente y la cooperación y un fuerte espíritu familiar.

El concomitante psicológico de la risa es la ternura, por ello se tienen mejores vínculos con las personas con quien se ríe más.

Los niños y las niñas que son alegres y comparte la risa y las bromas con sus compañeros tiene una mayor aceptación social, porque son entretenidos.

El humor es muy útil en situaciones sociales porque ayuda a quebrar el hielo y disminuye las tensiones.

Recordar la familia como un lugar en que habitaba el humor es un maravilloso recuerdo de la infancia.

domingo, 23 de agosto de 2009

Cómo Elegir el Colegio según la Personalidad y Aptitudes de los Niños

Cada año más de 200 mil estudiantes cambian de colegio. Un proceso que en algunos colegios se da en esta época del año con la rendición de los exámenes de admisión. Pero escoger un nuevo establecimiento suele ser una decisión difícil, en la que debe tenerse en cuenta las características de los menores.

Por K. Pavez y D. Arce, La Tercera.

1. LOS NIÑOS COMPETITIVOS

Provienen, en general, de familias que valoran mucho los logros académicos, están muy motivados con las tareas y las clases, siempre les interesa aprender más y no se conforman con la nota que se sacan.

A estos estudiantes les viene bien un colegio en el que las notas y el desempeño individual son valorados. Casi siempre se trata de instituciones tradicionales y rígidas en sus reglamentos.

Como comenta Rodrigo Bosch, presidente de Conacep, institución que agrupa a los colegios particulares subvencionados, este tipo de establecimientos dan gran relevancia a los resultados del Simce y la PSU, promocionando sus resultados en los rankings.

En éstos, todos sus integrantes cumplen metas de rendimiento.

2. DISTRAÍDOS

Lo primero a tener en cuenta es que existe una diferencia entre ser distraído y tener déficit atencional.

"Un niño que no se concentra en clases, pero sí viendo televisión no tiene este trastorno", explica María Alicia Haltegaray, sicóloga de la UC.

De todas maneras, el tipo de colegio que se propone para un niño distraído y uno con déficit no difiere mucho; ambos tienen, en distintos grados, dificultades para concentrarse.

Para ellos, la combinación perfecta es una clase más bien pequeña (25 alumnos a lo más) y el uso de metodologías activas, como trabajos en grupo y talleres.

Hay que preguntar por el tipo de tareas que se encargan, pues estos niños tienen dificultades con aquellas que son largas y tediosas; también si el establecimiento cuenta con profesionales especializados de apoyo, como sicopedagogos.

3. NIÑOS CREATIVOS

Se trata de alumnos que evalúan distintas alternativas antes de resolver un problema, por lo que necesitan más tiempo.

Si tienen más habilidades sociales, son de los que lideran juegos nuevos, y en caso de ser más tímidos, al conversar con ellos se puede ver que tienen un gran mundo interno, son críticos y observadores.

Mónica Peña, sicóloga de la U. Diego Portales, señala que una buena opción para estos niños es un colegio que esté más centrado en el aprendizaje, sin importar cuánto demore, y no tanto en las notas o en optimizar el tiempo de clases.

Otra característica a la que se recomienda poner atención es la oferta de talleres extraprogramáticos.

Los colegios que buscan la diversidad, en general ofrecen actividades como la formación ciudadana o el emprendimiento. A estos niños también les calza un colegio que use metodologías activas.

4. CON INTERESES ESPECIALES

Identificarlos no es difícil: tienen cualidades excepcionales y un alto interés por el deporte, o habilidades artísticas muy acentuadas.

En los primeros años de escolaridad todos los colegios dan importancia a estas actividades, "pero si los padres buscan potenciar a un niño en estas áreas, deben fijarse en cómo se estructuran las clases en los últimos años de básica (séptimo y octavo) y en enseñanza media", dice Verónica Pérez, sicóloga del colegio San Ignacio El Bosque.

Porque en este período muchos colegios reducen el deporte y las artes para dar más relevancia a la preparación de la PSU.

5. SOCIABLES

Prefieren el trabajo en equipo más que permanecer frente a una hoja de ejercicios y en silencio. Los niños que tienen facilidad para hacer amigos no tienen grandes problemas para adaptarse a varios tipos de colegio.

Para ellos, un establecimiento grande (más de 35 alumnos por curso) es cómodo, porque tienen más posibilidades de seguir practicando sus habilidades sociales.

La mejor alternativa para estos niños es un colegio en el que el refuerzo está puesto en la generación de lazos.

Por ejemplo, lugares donde se premie a los mejores compañeros, donde los profesores y el director tengan una relación cercana con los alumnos y con sus padres.

También, colegios donde se realicen actividades de servicio social. En lo académico, se recomiendan establecimientos que privilegien las tareas y trabajos en grupo.

POR QUÉ CAMBIARSE DE COLEGIO

Los expertos recomiendan pensar en un cambio de colegio en circunstancias especiales, como cuando el niño es objeto habitual de burlas o no ha conseguido adaptarse al ritmo del establecimiento en que se encuentra.

Cuando la decisión ya es inevitable, la recomendación esencial es explicarles en todo momento a los niños por qué se están cambiando y tratar de aminorar la ansiedad que provoca llegar a un lugar desconocido.

viernes, 21 de agosto de 2009

Conmovedora Cena de la Solidaridad Reúne a la Familia Institutana

Por César Antonio Campos, periodista Asociación de Padres.

La solidaridad de las familias institutanas se sintió más que nunca en el gimnasio del colegio. Cada una de las mesas repartidas por todo el lugar era el fiel reflejo del sentido y selló que tiene nuestro colegio.

Padres y madres compartiendo como hermanos, en una celebración cargada de emotivos signos y enmarcado en un ambiente de fraternidad.

El coro conformado por padres, alumno y hasta exalumnos acompañó cada momento de la Eucaristía y de las presentaciones de cada una de las lecturas bíblicas.

Durante la homilía, el padre rector, José Agustín Tapia, resaltó el llamado de Jesús a vivir la unidad y el amor en familia, asimismo alejar la división, el trato agresivo y la lucha competitiva.

Recalcó que “la unidad no se puede vivir sin amor. El encuentro de los hermanos en el amor de Dios cierra la oración de Jesús como petición suprema y angustiosa. Solo una comunidad unida en el amor puede manifestar a un Dios que ama e invita al amor”.

También fue la oportunidad de que cada curso entregara las frazadas, que con mucho esfuerzo y cariño mamás y abuelitas tejieron para los adultos mayores de escasos recursos de un hogar en Santiago.

De manera especial, el directorio de la Asociación quiere destacar a todos quienes hicieron posible esta actividad. Papás y alumnos delegados de pastoral, profesores.

Asimismo, el pan que se compratió en cada curso fue financiado y donado por la Asociación.

Reviva en Fotografías la Cena Solidaria

Se Extravía Guitarra Electroacústica de la Recepción del Colegio

Por César Antonio Campos, periodista Asociación de Padres.

Estimados padres queremos solicitarles su urgente ayuda. La semana pasada en la recepción del colegio, el alumno Exequiel Vargas dejó encargada al tío Marcelo, una costosa guitarra electroacústica.

Lamentablemente se extravió o alguien se la llevó por equivocación a la casa. Hacemos un imperioso llamado a los papás, para que pregunten a sus hijos si la han visto o si alguno la tomó por error.

Quien sepa algo del instrumento o tenga la guitarra, favor devolverla en la oficina del padre rector, José Agustín Tapia, o en nuestra oficina ubicada en el colegio.

Su ayuda permitirá que Exequiel siga con su activa participación en un conjunto musical en el colegio.

jueves, 20 de agosto de 2009

Cómo los Hijos Enseñan a sus Padres a Vivir

Un nuevo libro aborda la relación entre ambos y cómo las distintas etapas de la vida del hijo van cambiando al padre.

Por Noelia Zunino, Tendencias, La Tercera.

"¡Cuidado!". Pero la advertencia no sirve. "¡¡¡Cuidado!!!", dice la madre. Tampoco. Y está bien. De eso se trata.

Por algo, instintivamente, el niño escoge al padre, y no a la madre, para que lo lance al aire y lo vuelva a tomar, y por algo, también, cada vez que pide que el impulso sea más fuerte, más alto, lo consigue.

Porque es en esos momentos cuando comienza a forjarse un vínculo entre padre e hijo que hasta los dos años del niño no existía, y que tiene una influencia mucho más dependiente y recíproca de lo que se pensaba.

Que el padre influye en sus hijos está claro. Y especialmente en los que son hombres, obvio. Pero que ellos, los hijos -no las hijas-, son determinantes en la construcción de la personalidad del padre a lo largo de toda su vida, no.

Eso no se sabía hasta hace muy poco y es parte de la investigación que desarrolló Michael J. Diamond en su libro My father before me, donde explica cómo, por el hecho de ser padre, un hombre va cambiando su propia identidad y cómo su hijo es responsable de ayudarlo a redefinir su sentido de masculinidad.

El viaje, dice Diamond, es largo, "intrincado" y "complejo", y parte en los primeros años del niño, cuando por sus semejanzas biológicas el padre asume que está más capacitado para reconocer las necesidades de un hijo que de una hija y asume el rol natural de alejarlo de la órbita de la madre para mostrarle que hay una realidad distinta más allá de los brazos de la mamá y marcar la identidad masculina del niño.

EL JOVEN MAESTRO

Cuando cerca de los dos años de vida, el padre sale de la penumbra y se convierte en una figura reconocible y definida para el niño, éste se encuentra en una etapa de desarrollo explosivo en términos físicos y sicológicos.

El mundo de cuidado en el que estaba ya no es suficiente; están preparados para una estimulación más intensa que les cambiará la forma en que sienten, piensan, se mueven y perciben.

Y el padre está más preparado que la madre para eso. Según Diamond, el hecho de que el vínculo entre la mujer y la guagua se haya establecido tan fuerte durante los primeros meses de vida, la hace más proclive a la protección que a la exploración que puede involucrar riesgos.

El hombre, en cambio, tiene la suficiente distancia como para ayudarlo en la aventura.

Y el niño instintivamente lo sabe. Por eso los juegos cambian, son más físicos y fuertes, y el niño aprende que el mundo de los hombres incluye ser más vital y algo más agresivo que las mujeres.

Pero al compartir estas actividades, el padre comienza a cambiar. Para Diamond, muchos hombres han asociado que para conseguir el éxito se tienen que deshacer de sus actitudes infantiles.

Con sus hijos modifican esta visión y se vuelven más empáticos, un aspecto que comienza a cambiar su masculinidad. Y aprenden a valorar de nuevo cualidades como el sorprenderse y el sentido de la aventura.

6 A 12 AÑOS: UN EQUIPO DE A DOS

Entre los seis y los 12 años, los juegos generan entre ellos el compañerismo y la amistad.

Es entonces cuando el rol del padre se centra en guiarlo para que aprenda a contener emociones difíciles, como la agresión, envidia, celos, competitividad, y dejen de lado el "equipo de a dos" para sociabilizar.

En esos términos, se ha demostrado que los niños que tienen el apoyo de sus padres en esta etapa son más empáticos y poseen autoestima alta.

El hombre mayor, entonces, comienza a ser visto como modelo, el "héroe" que años más tarde, insoslayablemente, cada hijo "matará" para seguir creciendo.

Sin embargo, no sólo el padre moldea la personalidad del hijo. Según Diamond, el hijo le enseña al padre, a través de su crecimiento, que "los conceptos de competitividad y rivalidad son excluyentes".

En definitiva, el padre aprende, gracias al hijo, que los éxitos no excluyen las relaciones con otros, sino que por el contrario, son complementarios.

Su hijo, paralelamente y a través de su propia experiencia, lo impulsa a reiniciar actividades deportivas y sociales que había dejado de lado.

Para Diamond, durante esta etapa, "ambos descubren la aprobación recíproca". Aunque este reconocimiento dura hasta que el niño se transforma en joven.

ADOLESCENCIA: HÉROES CAÍDOS

Durante la infancia, las relaciones entre un padre y su hijo son inmejorables. La aprobación mutua es incuestionada y cada quien tiene un lugar claro y definido.

Pero y a pasos agigantados, se acercan las dos crisis que cambiarán para siempre esa relación y que ocurren simultáneamente: la adolescencia y la crisis de la mediana edad, en la que ambos, por separado, buscan su propia identidad para encontrar un lugar propio en el mundo, en el caso del hijo, y para reacomodarse, en el del padre.

De hecho, esta es la etapa más complicada para los hombres. Su hijo ya no es un niño y él ya no es su héroe. Por el contrario, el joven lo critica y desautoriza. Esto, según el experto, "provoca que el hijo ya no se sienta cercano a su padre.

Lo que le genera un sentimiento de vacío y pérdida". En el otro extremo, el padre que atraviesa sus 40 años y que tiene hijos adolescentes, comienza a tomar conciencia de los años.

"Mientras sus primogénitos están pasando por su mejor momento físicamente y comenzando a disfrutar su sexualidad para transformarse en adultos, ellos se dan cuenta que se están convirtiendo en viejos y pueden surgir sentimientos como la envidia", dice Diamond, quien sostiene que hasta antes de la adolescencia de su hijo, el hombre "se piensa a sí mismo como algo heroico, concepción que está ligada al trabajo y a la familia".

Su hijo, a través de la indiferencia y críticas, da en el talón de Aquiles del padre.

"Los hombres, por el desdén de sus hijos, empiezan a cuestionar su heroísmo, se hacen patentes sus decepciones y asumen que muchas de sus ambiciones no se concretaron", afirma el autor.

Sin embargo y a pesar de que "los cuestionamientos son dolorosos, esto crea en el hombre una imagen mucho más realista de sí mismo y que perdura en el tiempo", escribe.

También es acá cuando los padres empiezan a recordar los logros y fracasos obtenidos durante su adolescencia e incluso revisan la relación con sus propios padres, pero ahora desde una visión de adultos.

Esto, en general, se convierte en una herramienta que ayuda a arreglar los problemas con su propio hijo.

Así y sin quererlo, los adolescentes no sólo ayudaron a su padre a reinventar su personalidad, también contribuyen a que éste resuelva temas pendientes con su propio progenitor.

EL ENTRENADOR AL COSTADO DE LA CANCHA

La relación, después de la adolescencia, se transforma en un vínculo mucho más horizontal.

Cada vez son más iguales, aunque el padre tiene mayor experiencia. El hijo empieza a buscar su lugar en el mundo y, según Diamond, esa es la madurez.

"Cuando los hijos no sienten miedo de decepcionar a sus padres, es cuando se acaba la adolescencia".

Y nuevamente, como en todas las etapas anteriores, ambos se redefinen. "Muchos padres no se dan cuenta de que la influencia en la trayectoria de la vida de su hijo ha acabado", dice el autor.

Al aceptarlo, los adultos adquieren una versión más real de sí mismos y menos ideal. La figura del padre en esta etapa, explica el sicólogo, es la de un entrenador que está a un costado de la cancha.

Si el padre apoya las decisiones de su hijo, durante esta etapa puede volver a ser mentor, pero esta vez sólo como consejero y soporte en las decisiones de su hijo.

NIDO VACÍO Y LA ÚLTIMA REVISIÓN

Cuando el padre se da cuenta de que su hijo ya no lo necesita como guía, es cuando vuelve a replantearse, quizás por última vez, en una masculinidad que no provee ni protege.

Eso, de acuerdo con Diamond, provoca el síndrome del nido vacío masculino, que es más tardío que el de las mujeres, porque "ellas se acostumbraron antes a que su hijo se alejara buscando la identidad masculina en su marido".

Pero al convertirse en abuelo, dice Diamond, el nieto ayuda a la relación porque para muchos hombres, "ese nieto les permite abordar temas que lo habían separado de su hijo".

¿Cómo salir victorioso de esta última revisión? El autor explica que, finalmente, "el éxito de un padre se da cuando reconoce a su hijo como un hombre igual a él".

Y es en esa etapa, en que ambos están en caminos paralelos y con muchas cosas en común, cuando el padre se da cuenta de cómo cambió desde la llegada de su hijo.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Este Viernes Reunamos como Familia en la Cena de la Solidaridad Institutana

Por César Antonio Campos, periodista Asociación de Padres.

No se pueden quedar fuera. No se pueden perder. Este viernes 21 de agosto reunamos como una gran familia en nuestra tradicional Cena de la Solidaridad Institutana. Los esperamos desde las 19:30 horas en el gimnasio de nuestro colegio.

Cada curso comparte de una sencilla y austera mesa con pan y vino, rememorando la última cena que Jesús participó con sus discípulos. Todo acompañado con una emotiva Eucaristía.

Recuerden traer las frazadas que con tanto esfuerzo y cariño tejieron para los adultos mayores de un hogar de ancianos de escasos recursos en Santiago.

Contamos con ustedes. LOS ESPERAMOS.

martes, 18 de agosto de 2009

Celebremos Juntos el Día de la Solidaridad

Por César Antonio Campos, periodista Asociación de Padres.

Conmemorando la muerte del santo Alberto Hurtado, celebramos hoy el Día de la Solidaridad, una jornada para reflexionar y pensar qué hemos hecho durante este año con nuestro prójimo.

Los invitamos a realizar diferentes acciones solidarias durante el día, con el fin de recordar especialmente este martes 18 de agosto.

Reciban, además, un afectuoso saludo solidario este día, de parte de los apoderados del Directorio de la Asociación de Padres.

DÍA DE LA SOLIDARIDAD

El 18 de agosto de 1952 un hombre de extraordinario carisma dejó este mundo para nacer al cielo. Luchador incansable de la justicia social y de la dignidad de las personas en condición de pobreza, el Padre Alberto Hurtado nos dejó con su partida un ejemplo de vida.

En su honor, en 18 de agosto se ha instaurado como el Día de la Solidaridad que se celebra todos los años con dos actividades centrales.

La primera es la visita del Presidente de la República a la Tumba del Padre Hurtado. Desde allí la máxima autoridad del país envía un mensaje a todos los chilenos sobre la importancia de la solidaridad y la figura del Padre Hurtado.

Durante la tarde se celebra una misa en memoria del Santo a la cual están invitados todos los ciudadanos.

Además, la Vicaría de la Esperanza Joven organiza todos los años la Caminata de la Solidaridad, a la cual asisten miles de entusiastas jóvenes que recorren Santiago hasta la Tumba del Padre Hurtado.

El Hogar de Cristo participa en masa en una de las estaciones por donde pasan los jóvenes.

¿Qué es ser solidario?

Siempre que se ayuda a alguien estamos asistiendo a una manifestación de la SOLIDARIDAD, sin embargo no todas las manifestaciones de la solidaridad tienen los mismos efectos en los que participan.

Tú decides, está en tus manos colaborar ante las desgracias, o comprometer toda tu vida en la transformación de la sociedad desde los que menos tienen y menos pueden.

Cecilia Dockendorff, presidenta de la Fundación Soles, conversó con diferentes personas y les preguntó algunas distinciones relacionadas con la solidaridad. Lo primero que revelaron es que no hay una, sino varias solidaridades.

Una primera distinción se establece entre solidaridad de vida, solidaridad económica y solidaridad política.

Un miembro de una organización poblacional habló de la primera, la solidaridad de vida: "Hay una solidaridad de vida, por ejemplo entre la gente sencilla, ellos viven la solidaridad; su cultura tiene rasgos solidarios. Son rasgos solidarios muy sencillos, como compartir una taza de azúcar. Otro ejemplo de solidaridad de vida es cuando alguien te dice: yo te pago la micro".

La solidaridad económica, según un funcionario de una Organización no Gubernamental (ONG), "es la solidaridad que la gente tiene con los sectores necesitados. Es un tipo de solidaridad que de alguna forma redunda en una transferencia financiera a través principalmente de campañas".

Agrega que la solidaridad política es el "apoyo a una causa política, como por ejemplo el antirracismo en Sudáfrica".

Comparando con otros países, este mismo funcionario percibe que "en Chile hay como dos culturas -si podemos hablar de cultura de solidaridad-, una que es dentro del sector popular y otra que a mí me llama la atención, y que es la gran cantidad de campañas de recaudación de fondos que hay en Chile. Son símbolos pequeños que muestran que hay una cierta cultura de aportar".

Esta cierta cultura de aportar aparece, sin embargo, desde otra perspectiva, como una solidaridad meramente puntual, circunstancial, opuesta a una solidaridad más permanente, como norma de vida.

Una joven opina: "La solidaridad material existe, pero a veces se necesita solidaridad en compromiso, ayuda moral, en hacer cosas. Hay una solidaridad puntual, coyuntura frente a cuestiones concretas, pero no es una norma de vida. Por ejemplo, hay un asalto en la calle y nadie ayuda. Se trata de cosas muy diarias: nadie da el asiento en las micros a las mujeres embarazadas. Son atenciones, cortesía, pero también son solidaridad. Se da más la solidaridad en situaciones catastróficas".

Existe una visión compartida en destacar una solidaridad que podría llamarse de catástrofes. Desde las más graves: terremotos, inundaciones, incendios, hasta enfermedades, accidentes y situaciones de emergencia.

Una profesional señala que "En momentos de mucha privación hay gente que es capaz de dar sangre, que es capaz de juntarse aunque uno piense blanco y el otro negro, para enfrentar una situación así, que es de vida, una situación límite. Por eso creo en esta solidaridad de catástrofe, donde se caen las barreras, fundamentalmente las ideológicas, y uno descubre que la solidaridad puede ser claramente una cuestión que te asegure la vida".

Otras voces concuerdan: "Este es un país de problemas, pero salimos adelante porque en cualquier momento que hay una desgracia estamos bien unidos. Siempre que hay una desgracia grande, como una inundación, un incendio o cosas y la ayuda llega al tiro". (Extracto del libro "Solidaridad: la construcción social de un anhelo", de Cecilia Dockendorff

Características de la Solidaridad

Acogedora
- Abre espacios a personas sin excluir a nadie.
- Estudia el tipo de atención que se requiere.
- Manifiesta alegría, disponibilidad en escuchar y celebrar hechos de vida.

Creativa
- Genera respuestas nuevas e ingeniosas.
- Introduce dinámicas y juegos educativos en las reuniones y encuentros.

Organizadora
- Ordena y planifica su acción solidaria.
- Involucra y orienta a las personas que se quiere apoyar, no crea paternalismo.
- No trabaja sola, lo hace con otros y otras.

Formadora
- Forma y capacita para el trabajo de promoción humana y de defensa de los DD.HH.
- Promueve y educa a través de la realidad social de las personas, desde la Palabra de Dios y de la Doctrina Social de la Iglesia.

Misionera
- No se detiene, siempre avanza, acude y trabaja en la periferia, con los pobres, marginados y excluidos. No se queda esperando a los pobres, sale a su encuentro, crea conciencia, forma comunidad y organización.

Evangelizadora
- Evangelizar a través de la práctica solidaria de Jesús, Magisterio Social de la Iglesia. También se deja evangelizar desde la realidad de los más pobres.

Profética
- Anuncia el Reino de Dios, de paz, justicia y amor, y también denuncia todo lo que atenta contra la dignidad del hombre y de la mujer, "creadas a imagen y semejanza de Dios".

Ecuménica
- Abiertas a otras Iglesias Cristianas, sin distinción de Credos y opciones (no creyentes).

Comprometida
- Conocedora de la realidad social, política y económica.
- Testigo activo de la fe, protagonista de su historia.

Dentro de las características, Monseñor Enrique Alvear (pastor de los pobres) (1916 - 1982), destacó en su documento episcopal "De Cristo solidario a una Iglesia solidaria" tres tipos de solidaridad:

Espontánea: Frente a situaciones del momento y que requieren rápida atención (ej.: incendios de casas, muerte de un vecino, accidentes o catástrofes) los vecinos, las personas, la gente, organizada o no organizada realizan colectas juntan cosas, ropas, alimentos, monedas, etc, y acuden prontamente a satisfacer la necesidad. Es algo que surge desde la espontaneidad, desde adentro, quizás para mitigar un poco el dolor de los afectados movido por un sentimiento de pena ante la gravedad o el impacto del hecho.
Organizada: Grupos constituidos que dan respuestas organizadamente a problemas o necesidades permanentes Ej.: ollas comunes, (paliar el hambre), bolsas de cesantes (búsqueda y propuestas de trabajo), comité de allegados (pobladores sin casa que postulan a un subsidio habitacional y que ahorran en libretas del Banco del Estado de Chile.), grupos o equipos de solidaridad que apoyan, capacitan y forman de acuerdo a las distintas problemáticas sociales y eclesiales (gestión, desarrollo local, género y ciudadanía, D. S. I.).

Amplia: Esta solidaridad tiene que ver con situaciones que afectan a la estructura misma de la sociedad. Frente a situaciones de discriminación, exclusión y marginación social, es capaz de organizarse para apoyar movimientos y acciones mas allá de su comunidad, que vayan en la línea de favorecer la justicia y el bien común. Promueve la participación y compromiso por una Cultura Solidaria, no tanto en lo asistencial, sino en lo promocional y educativo. Estos gestos solidarios tienen una dimensión profética.

Especial Día de la Solidaridad

Jugar es Crecer

Por Neva Milicic, sicóloga.

El juego es esencial para el crecimiento intelectual y emocional en la infancia.

Pocas veces, los niños son más felices que cuando juegan, y a veces los adultos tendemos a olvidarlos y a no darles la oportunidad de jugar libremente solos o acompañados.

Jugar es la primera forma de simbolizar y de relacionarse que tienen los niños, siendo su aparición incluso anterior al lenguaje.

Por ejemplo, cuando un adulto juega a esconderse tras un pañal y el niño de ocho meses se ríe, el niño establece un vínculo afectivo con el que juega y aprende; no es trivial que la gente que desaparece de su campo visual vuelva aparecer y se la puede reencontrar ya que eso le produce una enorme alegría.

En edades posteriores jugar es una herramienta esencial en el conocimiento del niño de sí mismo; le ayuda a definir sus preferencias, a conectarse con sus emociones y a expandir su identidad.

Para los adultos constituye una fuente de importante información acerca de cómo se perciben los niños, de cómo se relacionan entre ellos y cómo interactúan con la realidad.

En el juego se produce una generación de relaciones afectivas, se enfrentan los miedos, como plantea textualmente sobre el juego, Silvia Palau en su libro “Sentir y crecer “

“Por tanto, este marco es privilegiado para “ensayar” equivocaciones, hacer reales sueños y deseos; expresar las omnipotencias y las rabias acumuladas, reírse de los propios temores, plantar caras a las vergüenzas, satirizar las tristezas y descontrolarse con las alegrías”.

Esta autora sugiere dejar espacios para el juego libre, permitiendo al niño elegir, pero sugiere que con respeto puede intervenirse para ayudarle a exteriorizar su vida interior, así como ofrecerles contextos en que puedan al jugar, ensayar las emociones que menos dominan, en ese contexto de seguridad que es proporcionado por el juego.

Considerando la importancia del juego en el desarrollo infantil, es aconsejable que el contexto familiar y escolar haga propuestas de juegos que tengan la capacidad de motivar a los niños a jugar y los incentiven a involucrarse activamente en ellos.

El desarrollo de las competencias sociales en gran medida se logra en las actividades de juego, por lo que se recomienda generar y proponer (no obligar) actividades lúdicas que favorezcan la interacción y el intercambio entre los niños, de a dos o en grupos pequeños, ojalá cuatro, ya que en la relación de a tres se suelen generar sentimientos de exclusión en algunos niños, habitualmente los más tímidos.

Los juegos que favorecen la exteriorización de sentimientos, como son la creación de guiones, las dramatizaciones y los juegos de roles, utilizando disfraces simples, son muy útiles para el desarrollo afectivo, la empatía y la comprensión.

Es importante que los juegos sean variados de manera de mantener el interés, aunque a petición de los niños algunos pueden repetirse de manera de que se consoliden las competencias lingüísticas, sociales o afectivas que puedan haberse adquirido.

De manera importante, lo que juega una familia en forma conjunta hace parte de la cultura familiar.

El juego promueve la capacidad de cooperar, cuando se realizan actuaciones o juegos cooperativos, ya que la participación y la involucración se hacen indispensables.

En estos casos se favorece la búsqueda de acuerdos al realizar trabajos de grupo, en la distribución de roles, en la elección de los temas, en el fijar turnos y en la definición de los espacios de participación que le corresponden a cada cual.

Al realizar una propuesta de juegos, es necesario buscar favorecer la autonomía personal, respetando la diversidad de género, de intereses y los ritmos personales.

No hay que olvidar que el juego es un derecho y una necesidad de los niños que es importante satisfacer en el espacio familiar.

domingo, 16 de agosto de 2009

Cómo los Padres de Hermanos Kennedy Entrenaron a sus Hijos para ser Influyentes

En Chile, los patriarcas de los clanes Frei y Piñera también inculcaron a los suyos la pasión por la vida pública.

Por El Mercurio.

En 1930, Estados Unidos, Nueva York, un matrimonio almuerza con sus nueve hijos, de entre 2 y 15 años. El padre de familia es Joseph P., conocido con el apodo de "Joe", empresario y político de 42 años.

Ella es Rose, dueña de casa (40). En el comedor hay una mesa especial para los hermanos mayores donde se discute de política, actualidad, literatura. "Haz algo meritorio con tu vida", les suele repetir el padre a los niños.

John, el segundo de los hermanos, en 1960 se convertiría en Presidente de Estados Unidos a los 43 años. La quinta, Eunice, que falleció el martes a los 88, pasó a la historia como la fundadora de los Juegos Olímpicos Especiales.

Robert, el séptimo de los hermanos Kennedy, llegó a ganar las primarias de California para la candidatura a la Presidencia en 1968.

El más pequeño, Edward "Ted", se convirtió en senador del Estado de Massachussetts en 1962, cargo que desempeña hasta hoy.

Los niños fueron educados para dedicar su vida al servicio público y, desde muy pequeños, aprendieron a convivir con la política y el poder.

"No Quiero Perdedores"

La historia de los Kennedy se teje con la misma mano. Los padres del numeroso clan, Joseph P. y Rose, siempre expresaron el amor a sus hijos transmitiéndoles sus altas expectativas e imponiéndoles muchas normas.

Para el patriarca lo más importante era ser un aporte para la sociedad y, en ese empeño, ahorró gran parte de su sueldo en un fondo de inversiones para que sus hijos no tuvieran que preocuparse de ganar dinero, sino, más bien, dedicar su vida al servicio público.

En 1938 Joe obtuvo el trabajo de sus sueños. El Presidente Franklin D. Roosevelt lo nombró embajador de Estados Unidos en el Reino Unido.

Junto a él partieron su esposa y sus hijos: Joseph Jr., John F., Rosemary, Kathleen, Eunice, Patricia, Robert o "Bobby", Jean y Edward o "Ted".

La prensa se encargó de seguir durante dos años a cada uno de los integrantes de la prole para capturar alguna foto. Los muchachos se acostumbraron en Londres a la exposición pública, a la fama y a relacionarse en círculos de poder.

Ya en ese entonces los ojos de Joe estaban puestos en los varones de más edad: Joseph Jr. y John. La presión sobre los más pequeños, Bobby y Teddy, vendría más tarde.

La máxima aspiración del padre de familia era que algún día los niños asumieran un alto cargo público. Algunos autores describen la mesa de los Kennedy como una "sala de clase", en la que Rose y Joe se empeñaban en interrogar a sus hijos.

Los progenitores comparaban a los hermanos constantemente y eso provocó que los niños Kennedy siempre compitieran entre sí.

Una vez de vuelta en los EE.UU., Joseph P. y Rose Kennedy siguieron inculcando en sus hijos los mismos valores.

Pese a que los muchachos tuvieron toda clase de comodidades, la vida para ellos no fue siempre fácil: la exigencia que imponían los padres a veces se les hacía cuesta arriba. "No quiero perdedores en la familia", solía repetir Joseph P.

La madre, Rose, también era estricta: tenía un decálogo de reglas que ninguno de sus hijos se atrevía a romper. Todos los hermanos tenían que levantarse e irse a la cama a la misma hora todos los días.

El horario de la cena, por ejemplo, era siempre a las 19.30 y los temas de conversación que se trataban en la mesa siempre alentaban las creencias políticas.

En aquellas charlas se cimentó la ideología de cada uno de los Kennedy, un clan que hasta el día de hoy es tal vez el más influyente del Partido Demócrata.

El modelo de educación empujó a los hermanos Kennedy para asumir roles sociales y políticos relevantes para la historia de Estados Unidos.

En Chile, algunas décadas más tarde, dos familias numerosas también criarían a sus hijos con un fuerte énfasis en la educación cívica: los Frei y los Piñera, castas fundadoras de la Democracia Cristiana.

Los niños crecieron con personajes públicos sentados en la mesa, desde pequeños escucharon hablar de política y aprendieron a relacionarse con el poder. Hoy en día los clanes se enfrentan en la campaña presidencial.

jueves, 13 de agosto de 2009

Nanas Puertas Adentro Tienen un Rol Cada Vez Más Protagónico en la Familia

Son mujeres que toman decisiones en la casa, establecen límites a los niños y hacen respetar sus derechos. A cambio, ofrecen al empleador un servicio profesional y de alta exigencia.

Por Paula Leighton, El Mercurio.

"Nosotras somos psicólogas, somos doctoras, profesoras, costureras ¡y hasta rastreadoras cuando las cosas se pierden!", dice medio en broma, medio en serio Cecilia Henríquez (44).

Hace ocho años ella desempeña estas y muchas otras funciones trabajando puertas adentro para un matrimonio con tres niños. Con ella vive también su hijo de 17 años.

Cecilia es parte de una nueva generación de trabajadoras puertas adentro cada vez más profesional y "empoderada", describe la psicóloga Vanessa Jiménez, socia de Nana SOS, agencia especializada en personas que trabajan en el hogar.

Según la Encuesta Casen, en el país sólo el 12% de las mujeres que trabajan en el servicio doméstico lo hacen puertas adentro. Son casi 45 mil. En 1990 eran más de 72 mil.

Master en Crianza

Ellas saben que son pocas y que a medida que más empleadoras tienen extensas jornadas laborales, ellas pasan a ser una suerte de brazo derecho en la casa.

"El personal más demandado son las nanas chilenas puertas adentro y con experiencia en niños. Pero son también las más escasas. Por eso tienen muy claro que sus competencias son valoradas y lo hacen notar: piden rentas más altas, pero también asumen roles como comprar en el supermercado, definir el almuerzo, ayudar a los niños con las tareas o estimular a las guaguas. La experiencia en criar niños para ellas es como su master", dice Vanessa Jiménez.

Por lo mismo, empleadores y trabajadoras han ido estableciendo relaciones que permiten complementar las necesidades y expectativas de ambos.

En Nana SOS, por ejemplo, ha tenido éxito su fórmula de nana puertas adentro sólo de lunes a viernes.

En el caso de Magaly Cancino (25), "la condición fue que me dejaran los martes en la tarde libres para sacar la enseñanza media. Ellos aceptaron y me facilitan las cosas".

Lo mismo negoció Mariana Martínez (22). Sus empleadores le dan dos tardes a la semana para que estudie. "Ellos me apoyan harto, quieren que dé la PSU", afirma.

A cambio, Mariana les ofreció experiencia previa cuidando a seis niños y estudios de cocina internacional. "En la casa yo decido qué se va a cocinar. Cocino light y no los dejo comer muchas pastas, porque me preocupo de que coman sano".

Gran parte del secreto de una relación duradera y armoniosa entre los empleadores y la nana se basa en el buen trato.

"Cuando les pedimos a las asesoras describir sus condiciones de trabajo ideales, no prima lo económico o material. El 80% dice 'que me traten bien y me respeten', porque muchas arrastran vivencias de explotación y malos tratos laborales", dice Vanessa Jiménez.

Buen trato y respeto es lo que ha mantenido a Katty Astete (38) en la casa donde trabaja y vive hace cinco años con su hijo de 10.

"A las 20:30 estoy desocupada, tengo facilidad para hacer tareas con mi hijo y en verano nos vamos al campo con ellos. Yo voy a trabajar, pero él a pasarlo bien. Incluso, le enseñaron a montar a caballo", aclara.

Y sabe que no es sólo cuestión de suerte. "Tener una buena relación también depende mucho de cómo somos nosotras". Y sus colegas se declaran totalmente de acuerdo.

La Otra Cara

Pese a los avances que han logrado muchas, las trabajadoras puertas adentro siguen enfrentando problemas.

"Muchas veces no se respeta su horario de descanso o los feriados legales", dice Bernardina Muñoz, presidenta de la Asociación Nacional de Empleadas de Casa Particular.

"Esta falta de límites entre vida personal y laboral genera cuadros ansiosos que son una de las principales causas de consulta", dice Diego Ortúzar, psicólogo de Nexos, un centro de salud mental que tiene entre sus pacientes a nanas del sector oriente.

martes, 11 de agosto de 2009

Importancia de un Ambiente Emocionalmente Seguro

Por Neva Milicic, sicóloga.

Hay lugares en que al entrar se respira tranquilidad, paz y alegría; en otros, se respira tensión, crítica, rechazo y frialdad.

Una niñita de once años le comentaba a su mamá: “Me encanta ir donde mi madrina porque su casa es como calentita, siento que me quieren y que están contentos de verme”.

En su libro “Educar para las emociones, educar para la vida”, la psiquiatra infantil Amanda Céspedes resalta la importancia de los ambientes emocionalmente seguros para que los niños crezcan con confianza en sí mismos y se sientan protegidos emocionalmente.

Ella describe las siguientes características para que este clima de seguridad emocional se dé.

—Sentirse aceptado en forma incondicional. Esta característica que se destaca desde hace décadas como un elemento fundamental en el desarrollo de personalidades sanas es, sin duda, un ingrediente que aporta al niño seguridad emocional.

—Una segunda característica de estos ambientes sería el que los niños se sienten amados en forma explícita. La mayor parte de los padres quieren a sus hijos, pero no siempre saben expresarlo.

Es necesario explicitarlo lo más auténticamente posible, cómo y cuánto se quiere a los hijos para que tengan una sólida base de sustentación afectiva.

—Ser respetado en forma irrestricta. A veces se piensa que por que los niños son pequeños no se afectan tanto cuando se los critica. Ser tratado con respeto es una forma de que el niño aprenda también a tratar bien a los demás.

Presionar excesivamente a un niño para hacer cosas para las cuales no está suficientemente preparado o llamarle la atención en público, especialmente frente a sus amigos, son también formas de no respetarlo.

Además, es necesario respetar sus derechos a jugar, a tener fobia a algún alimento y no obligarlo compulsivamente a comer.

—Recibir cotidianamente reconocimiento y valoración. Como en la infancia se está formando el autoconcepto, los niños necesitan recibir de las personas que le son significativas una valoración positiva de sus acciones, de sus logros y de los esfuerzos que despliegan para aprender.

Todo ello contribuye a que un niño crezca en un ambiente emocionalmente seguro y se perciba visibilizado como una persona competente y capaz.

Para ello, los padres y los adultos a cargo tienen que desarrollar una actitud de centrarse en las fortalezas y virtudes del niño más que en sus carencias o en los problemas que pueda presentar.

Así un niño se sentirá bien tratado y esta experiencia personal le servirá de sustento para convertirse en una persona segura de sí mismo.

—Ser protegido y amparado en toda circunstancia. El niño o la niña debe sentirse cuidado por los adultos que son sus referentes.

En este sentido, la negligencia y el maltrato, por supuesto, son factores absolutamente incompatibles con un ambiente emocionalmente seguro.

En la medida en que los niños no tienen consciencia del riesgo necesitan de los adultos una actitud atenta para desarrollar sus juegos y satisfacer sus necesidades infantiles, para lo cual es necesario prevenir los riesgos.

Quien ha sido cuidado interiorizará la necesidad de cuidarse y aprenderá a cuidar a una nueva generación.

—Ser escuchado y confortado en situaciones emocionalmente difíciles. Los niños con frecuencia atraviesan crisis emocionales, algunas de las cuales son muy evidentes para los adultos a cargo, como cuando se muere su querida mascota; pero hay otras situaciones en que los adultos tienden a minimizar el impacto, como cuando no son invitados a un cumpleaños o se les rompe un juguete.

Son en estas ocasiones cuando necesitan sentirse acogidos y consolados para superar estas situaciones.

Nunca será suficiente insistir en la importancia de aprender a escuchar a los hijos.

Un niño que es escuchado aprenderá que sus padres están disponibles para él o ella y así, cuando esté en un problema grande o pequeño, tendrá confianza en recurrir a ellos, porque se sentirá comprendido.

Pocas cosas hacen sentir más seguro que ser escuchado de manera comprensiva.

domingo, 9 de agosto de 2009

Los Videojuegos: El Auge de la Cultura de la Consola

Los videojuegos han desafiado a la crisis, superan a la industria de la música y se igualan al cine. El nicho infantil se amplió. En Estados Unidos, el promedio de edad de los jugadores es de 35 años.

Por Oscar Contardo, El Mercurio.

Las nuevas tecnologías pueden generar esperanzas y ansiedades. En los 80, Ronald Reagan aplaudía las virtudes de los juegos de video porque contribuirían a crear una generación de guerreros altamente entrenados.

Hace tres semanas, en una convención de derechos civiles, Obama llamaba a los padres afroamericanos a quitarles las consolas de videojuegos (específicamente las Xbox) a sus hijos.

Entre ambas declaraciones ha habido muchas otras sobre efectos perversos, potenciales educativos y posibilidades artísticas de los videojuegos.

El videojuego fue un "medio nuevo" hasta que comenzó su masificación definitiva en los 90.

El nicho en el que compartía espacio con el cómic y las series de culto -y el público asociado- se amplió, transformándose en una industria poderosa y de público transversal que, franquicias de por medio, combinaba potenciales con la televisión y el cine.

Juegos que se transformaban en series animadas (Pac Man), películas que estrenaban juegos (Matrix), personajes que de la consola pasaban a la pantalla grande (Mario Bros). Un formato de narración nueva que asustaba a algunos y fascinaba a otros.

Tanto así que, en 1996, Cahiers du Cinema publicó un artículo sobre los videojuegos titulado "la nueva frontera del cine".

La misma revista publicaría en 2002 un especial en la que afirmaba que no se trata sólo de un fenómeno social, sino de un cambio, una redefinición "de nuestra relación con el mundo de la imagen narrativa".

El artículo de Cahiers du Cinema afirmaba que los videojuegos fueron una respuesta a la demanda que el propio Godard había establecido para el cine: un artefacto entre lo activo y lo pasivo, entre el actor y el espectador.

"El videojuego se apropió de esta demanda que el cine dejó sin respuesta", puntualizaba.

Han pasado 37 años desde que apareciera la primera consola de juegos en Estados Unidos -Odyssey de Magnavox-, abriendo las puertas para una nueva forma de entretenimiento que desplazó a la industria musical en ganancias.

"El software de entretención es uno de los sectores de mejor desempeño de la industria económica", se jacta la Entertainment Software Association de EE.UU.

Durante el año pasado, las ventas de consolas y juegos alcanzaron los 22 mil millones de dólares en Estados Unidos. En España, el sector de los videojuegos superó en ganancias a las industrias del cine y la música combinadas en 2008.

"Durante los 90, el crecimiento mundial de este mercado fue del 5 o 6 por ciento anual. Los últimos cinco años, el mercado del videojuego crecía entre el 20 y el 35 por ciento anual", dice Gerardo Kri, gerente general de Neotek, la principal distribuidora en Chile.

El primer contacto de Gerardo Kri con los videojuegos fue en la Villa Frei, en Ñuñoa, a fines de los 70. Cerca de Lo Plaza se estacionaba un bus con dos juegos pong.

En Chile aún no se popularizaban los Video Arcade, o máquinas de juego de fichas que aquí se les llamaría simplemente fliper y que tuvieron su auge en los Juegos Diana de calle Ahumada.

Los Video Arcade, y no las consolas, fueron el primer contacto masivo con los videojuegos en nuestro país y en Latinoamérica en general.

De hecho es una sala de fliper la que describe la ensayista argentina Beatriz Sarlo en su libro "Escenas de la vida posmoderna".

Sarlo habla de un boliche ruidoso y oscuro: "Cada tres, cuatro, cinco minutos, se vuelve al principio: algunas en la pantalla indican que, si bien todo parece idéntico e infinito, no es así, que el contador vuelve a cero y que hay que empezar a sumar de nuevo".

Beatriz Sarlo subraya la sospecha en torno al relato repetitivo y mecánico de los juegos electrónicos que veía y el espacio mínimo para la reflexión que dejaban.

Una crítica que se sumaba a las indagaciones sobre las conductas violentas que provocarían.

El primer gran debate sobre violencia y videojuegos surgió en 1976 con el juego Death Race, que consistía en atropellar zombies. El juego estaba basado en una película y tuvo más polémica que ventas.

En adelante habría comisiones gubernamentales y paneles de investigadores sumando evidencia cada vez que algún adolescente iracundo hacía noticia.

Pese a todo, el investigador norteamericano Henry Jenkins -profesor del MIT- asegura en su ensayo "Reality bites" que sobre el tema hay más mito que hechos. "La gran mayoría de los jóvenes que juegan no cometen actos antisociales.

De acuerdo con el informe del ministerio de salud de Estados Unidos los factores más fuertes de riesgo de tiroteos escolares están en la estabilidad mental de los estudiantes y en la vida del hogar, no en la exposición a los medios".

Los primeros usuarios de videojuegos eran niños que alucinaban moviendo puntos de luces que mostraba la pantalla en blanco y negro. Los puntos podían ser pelotas de tenis, naves espaciales, monstruos de distinto tipo o autos veloces.

Poco y nada de diseño, dirección artística o textura de imágenes. Ni pensar en tres dimensiones. Para eso hacía falta memoria. Esos niños hoy rondan los 35 años, la edad promedio que tienen los gamers en Estados Unidos y Gran Bretaña.

Actualmente, crear un videojuego exige equipos de guionistas, diseñadores, sonidistas, especialistas en animación y programadores bajo la idea de un director de arte.

El arquitecto chileno Rodrigo Santoro trabaja en Frankfurt en la empresa de desarrollo de juegos Crytek. Allí se encarga del diseño de niveles de juego, un énfasis específico que se complementa con el artista de entornos y el concept artist .

"Lo que define a un equipo es el trabajo multidisciplinario", dice Santoro. Especialidades diferentes y complementarias en un mismo equipo encargado de un aspecto específico de la producción.

Algunos, sólo la ambientación; otros, las texturas de edificios y vegetación; otros, las voces, detalla Santoro. Un videojuego tiene mucho de superproducción de cine.

Francisco Pino es diseñador y profesor de diseño de videojuegos en el instituto Arcos. Pino trata de dimensionar el tamaño del negocio contando que las grandes empresas se toman hasta cuatro años en producir un videojuego.

"Los formatos y géneros son variados: están las aventuras gráficas, los juegos de rol o las novelas gráficas que enganchan a la gente por el guión; distintos son los juegos shooter (de disparos), en donde lo que absorbe al jugador es la acción trepidante".

Todos géneros y formatos que tienden a entrecruzarse en la medida en que la tecnología avanza y las empresas crean nuevos ganchos.

Mover el Cuerpo

Básicamente, la industria se mueve con "desarrolladores" (developers) y productores (publishers). Los primeros solamente inventan, los segundos crean, financian y distribuyen.

Entre los publishers más grandes están Activision, Electronic Arts y Nintendo, que dio el último gran remezón con Wii, una consola que cambió la modalidad de juego.

La gráfica pasó a segundo plano, ya que gracias a los controles inalámbricos detectaba los movimientos del jugador. Nintendo lo lanzó al mercado en 2006, y el éxito fue inmediato.

De tener el 15 por ciento del mercado, Nintendo pasó a controlar el 70. Sin teclado ni joystick, la nueva consola le brindaba una nueva experiencia al cliente: Mover el cuerpo.

O como Gerardo Kri sugiere: "Con la consola Wii puedes hacer juegos que no requieren grandes destrezas, sino que tratan de imitar la vida".

Wanako Chilensis

Wanako es el nombre de la empresa chilena más importante en el desarrollo de juegos. Fundada en 2003, ha publicado más de 15 juegos para distintas plataformas, incluyendo PC y Xbox 360.

Se trata de juegos que son comprados por los grandes distribuidores (publishers) para venderlos en línea a clientes de cualquier parte del mundo.

Los géneros que ha desarrollado Wanako son variados: carreras de autos (Ford), shooters o disparos (Phoenix Assault, BlackHawStriker 2, Assault Heroes), puzzles (Jewel Thief), aventuras (Ever Girl, Arkadian Warriors), infantiles (Sealife Safari), deportes (Minigolf) y otros, detalla Juan Pablo Lastra, jefe de Desarrollo de la empresa.

El denominador común es que son juegos "casuales", es decir, con ellos se pretende que el usuario pueda tener una experiencia no muy larga en cada sesión, y pueda continuarla después sin necesidad de dedicarse horas al juego para conseguir resultados.

Influencia Artística

Entre la variedad de formatos de videojuegos la etiquetada como "educativa" ocupa un lugar menor "orientada preferentemente a escolares y a la enseñanza de idiomas" cuenta Gerardo Kri de la distribuidora Neotek.

De hecho Wanako Games no tiene juegos educativos en su catálogo.

Existe una vertiente de académicos que ha propuesto utilizar ciertos juegos con fines educativos (Simcity, Civilization) y experiencias como el proyecto Games To Teach, una incubadora de juegos educativos del MIT.

Por otra parte en EE.UU. más de 200 universidades imparten programas y cursos de desarrollo de videojuegos, incluida la U. de Nueva York, reconocida por su escuela de cine.

En las artes visuales la colaboración ha sido productiva. Desde que en 1990 se montó la primera exposición consagrada al tema en el American Museum of the Moving Image, museos y artistas han experimentado con el formato.

En la página www.interzona.org la curadora Laura Bigorri hace una selección de obras que utilizan la tecnología y convenciones de los videojuegos. Pero el cruce más curioso es con la música.

El New York Times detallaba en una nota de diciembre cómo compositores clásicos están creando música y sonidos incidentales para videos.

La nueva fórmula sirvió para crear el concierto "Video games live" en el que orquestas como la Filarmónica de Londres ejecutaban música en sincronía con tomas y luces propias de videojuegos.

jueves, 6 de agosto de 2009

Como Vivir las Crisis de los Hijos

Un ritual para asumir un cambio de casa. Hablar no sólo de hecho, sino de emociones con los hijos. Una familia portaviones, que permite a sus hijos emprender el vuelo. Son estrategias para ayudarlos cuando viven momentos difíciles, desde la entrada al sistema escolar hasta la muerte de un ser querido. Las sicólogas Neva Milicic y Ana María Aron dicen que apoyar en un momento de crisis es un arte, pero están convencidas que se aprende.

Por Neva Milicic y Ana María Aron, El Mercurio.

En Oriente dicen que las crisis pueden ser una oportunidad, pero en Occidente a pocos les convence. Sobre todo cuando hay niños viviéndolas.

El nacimiento de un hermano, la entrada al colegio, la llegada a la adolescencia, la separación de los padres, un asalto, son hechos que les afectan y que muchos adultos no saben manejar.

Muchas veces no hablamos de estos temas porque son difíciles y dolorosos, además, piensan que los olvidarán pronto.

Pero la experiencia en la consulta o en el trabajo en colegios es completamente diferente ya que contar lo que les sucede en situaciones difíciles tiene un efecto liberador para ellos, puesto que experimentan alivio al expresar y compartir las emociones con otros.

El sentir que las penas se comparten, de algún modo disminuye la pena. De hecho, se ha dicho, con razón, que una pena compartida es la mitad de una pena.

La reacción de los niños frente a las crisis dependerá directamente de la reacción del adulto responsable. Por eso los adultos tienen y pueden aprender a ver las primeras señales de que el niño está viviendo un momento de conflicto.

En el caso de los preescolares, problemas para dormir, malestares físicos, conductas regresivas o tendencia a aferrarse a adultos significativos son índices.

En el caso de los adolescentes, la agresividad, los olores recurrentes a alcohol, amigos que nunca aterrizan en la casa.

El aislamiento y las mentiras son otros indicadores, al igual que su estilo de ropa, porque la tendencia natural es que se vistan como su grupo de iguales.

Todo cambio supone un enorme desafío de nuevas conductas que aprender, y quedarse en una etapa anterior sería tremendo porque no se evoluciona. Por eso decimos que las crisis no son malas, sino necesarias e indispensables, pero hay que saber vivirlas.

Hay que saber vivir ese estado de pérdida de equilibrio por una situación externa que desestabiliza, que sobrepasa y que exige buscar una nueva forma de enfrentar la vida.

Hay crisis esperadas y no esperadas. Las primeras son parte del ciclo vital y, por lo tanto, es posible anticipar su ocurrencia.

Suceden a partir de los hitos en el desarrollo de las personas y las familias y marcan el paso a una nueva etapa, que impone nuevas demandas.

Por ejemplo, el ingreso al colegio, los primeros cambios corporales. Como Francisco, que fue feliz a su primer día de colegio, pero al día siguiente ya no estuvo tan convencido porque nadie le había explicado que debería ir todos los días.

O Javiera, que nada dijo cuando nació su hermanito y su primita, después de ser por varios años hija y nieta única.

Hasta que la tía del jardín le preguntó qué le pasaba: "Tía, es que yo antes sabía ser contenta y ahora se me olvidó", le respondió, mostrando el poder que puede tener preguntar a un niño aspectos clave de cómo están viviendo los cambios de su vida.

Hemos aprendido a preparar de alguna manera a los niños para las crisis esperadas, más que para las no esperadas.

Éstas ocurren a partir de eventos que irrumpen abruptamente en la vida y por eso tienen un impacto más devastador. Un asalto, por ejemplo, uno de los miedos que afectan a los niños de hoy, según algunas encuestas.

El hecho de que los adultos hayan dejado su propia infancia hace mucho tiempo influye en que olviden con facilidad el modo en que los niños piensan, sienten y entienden los hechos que los rodean.

Por eso existen varias creencias falsas que no ayudan. Por ejemplo, "Los niños no se dan cuenta de lo que está pasando"; "Si algo malo ocurre, es mejor no decírselo"; "Salen tremendamente dañados cuando se enteran".

Lo cierto es que lo que daña a los niños es el silencio y la tergiversación; la falta de un adulto significativo con el cual compartir lo que les ocurre.

Un niño necesita comprender lo que está ocurriendo. Necesita sentirse fuera de peligro, saber que lo están protegiendo, estar cerca de sus seres queridos.

Y los adultos pueden aprender a ayudarles. El apoyar en un momento de crisis es un arte, pero también una ciencia.

No minimizarlas porque de esa manera no nos hacemos cargo de lo que sucede, y hay que estar alerta a las primeras señales antes de que el problema sea más grave.

Sean esperadas o no esperadas, hay incertidumbre de no saber cómo actuar, de ahí la importancia de tener redes de personas cercanas que sean "continentes de la angustia", que digan No te preocupes, todos nos hemos angustiado.

Las personas que tienden a acercarse a uno en situaciones de crisis son quienes llamamos el grupo del primer círculo.

Conocer y Expresar Emociones

El lenguaje es uno de los recursos emocionales y cognitivos más esenciales y por eso hay que hablar de emociones con los niños, no sólo de hechos. Pero en general hay poca comprensión sobre la ambivalencia de las emociones.

Todas las emociones suelen estar mezcladas y eso es legítimo. Lo no legítimo es no poder expresarlas sanamente.

Antes de que naciera el hermanito de Lucas, de siete años, sus papás compraron el coche y lo llevaron a la casa. Lucas lo vio y dijo rápidamente: ¿Éste es el coche del que se caerá mi hermanito cuando nazca? Lo importante es dar espacio para que el niño se pueda expresar.

¿Cómo se da espacio? Preguntando y también empatizando, diciéndole entendemos que tengas rabia, a todos nos pasa, pero también teniendo una preocupación especial por ellos.

Muchas veces, el niño no siente lo que tiene que sentir y eso no es un éxito, sino un fracaso social, porque de alguna manera se le incentiva a que aprenda a disociar, a no registrar lo que siente.

En cambio, cuando las personas poseen lenguaje emocional y son capaces de identificar las emociones, ponerles nombre, se manejan mejor, realizan menos conductas impulsivas.

Si, por ejemplo, soy capaz de expresar que tengo rabia, probablemente no necesitaré golpear a otro o lanzarle un objeto para explicarle lo que siento.

Muchos de los niños y adolescentes que tienen conductas impulsivas no poseen un lenguaje emocional que les permite descomprimirse de a poco.

Hay que ayudarles a ponerles palabras a lo que sienten, prestarles palabras, y también ayudarles a cambiar los relatos cuando éstos no son tranquilizadores.

De esa manera van aprendiendo a sintonizar emocionalmente con el otro, un aspecto tan relevante para la convivencia.

Hemos aprendido de Boris Cyrulnik sobre la importancia de incorporar nuestras experiencias a la vida, hacernos una narrativa sobre lo que nos pasó, contarnos un cuento para poder darle un significado. Y eso con los niños y adolescentes se hace poco.

Es en esas situaciones que descubrimos las fantasías de los niños, como cuando había dos amiguitos que conversaban sobre dos niños que conocían y habían muerto, y se preguntaban cuál de los dos era el mayor en el cielo, si el que había llegado primero o el que había llegado después.

Cualquier narrativa que se hagan es buena, porque los tranquiliza. Y si no es así, se les ayuda a modificarlas.

Cuando se ha conversado además antes con los niños y adolescentes sobre situaciones complicadas, y se ha hecho en un clima cordial y honesto, ellos tendrán lenguaje para expresarse y pedir ayuda.

Esto es claro, por ejemplo, con la sexualidad o conflictos escolares como un bullying.

Descomprimir, Contener y Proteger

Otro aspecto que ayuda a superar las crisis es la ritualización. Con un cambio de casa es fácil de ejemplificar, que aunque puede ser visto como algo trivial, sí afecta a los niños.

Quizás el niño partirá a una casa más grande, donde tendrá pieza solo, pero dejará amigos, recuerdos, y eso puede gatillar una crisis.

La ritualización implica entonces despedirse de la casa, decir lo bien que lo pasó esos años, qué significó para la familia. O cuando nace un hermanito, proponer hacer un álbum con el hijo mayor para que vea cómo era cuando chico.

Descomprimir, contener y proteger son otros pasos clave. La contención significa estar ahí disponible e implica una presencia activa, pero no invasiva, y es muy importante durante la adolescencia.

Casos que remecen a la comunidad, como aquel del joven Sergio Aguayo, que murió apuñalado, debería ser tema en todas las familias y colegios del sector para reflexionar en un ambiente protegido.

Los adolescentes tienen muchas ideas, pero no cuentan con espacios dónde expresarlas.

También son esenciales las relaciones de intimidad de uno a uno; salir con los hijos por separado, en que conversen de cosas cotidianas y de otras emocionalmente importantes. Ayudará a la creación de vínculos.

También conocer a los amigos. Un estudio dice que si se conoce el nombre de al menos tres amigos adolescentes de sus hijos, estarán en menos riesgo.

Cuando son más grandes, es importante que la familia asuma, además, el rol de ser una plataforma de despegue o también llamada familia portaaviones.

Es decir, tiene que ser una plataforma suficientemente fuerte como para que los avioncitos chicos puedan despegar y vuelvan a reabastecerse, especialmente cuando son grandes y quieren, por ejemplo, irse a vivir solos.

Las familias portaaviones tienen una base suficientemente fuerte como para que los avioncitos puedan despegar y no se hundan en la plataforma o queden varados.

Si, por ejemplo, la madre está deprimida con la partida y el padre lejano, a los hijos les costará más emprender su vuelo. O bien si no están dispuestos a recibirlos de vuelta.

La angustia de partir será demasiado grande si les dicen, por ejemplo, váyase, pero no vuelva a pedir nada.

Para ser una buena plataforma de despegue es importante que haya vínculos emocionales sólidos y un ambiente emocionalmente seguro, ya que en ese contexto el vínculo nunca está en juego.

No se percibe como reemplazable. Las personas se pueden enojar, no estar de acuerdo, pero hay un vínculo sólido que permite el despegue.

*Neva Milicic y Ana María Aron son las coordinadoras de los diplomados Intervención en crisis: ¿Cómo responder al impacto social e individual? e Intervenciones postraumáticas: aspectos clínicos y psicosociales, del Centro de Estudios y Promoción del Buen Trato de la Universidad Católica. Más informaciones en www.buentrato.cl y 3545445.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Disfruta una Entretenida Comedia éste viernes en el “Teatro Solidario en el Campino”

Por César Antonio Campos, periodista Asociación de Padres.

Si quieres pasarlo bien y no tienes nada que hacer este viernes después del trabajo, el 3° básico C te invita a disfrutar del “Teatro Solidario en el Campino” con la obra para adultos “Erase una vez en Chile”.

Una entretenida comedia que muestra a los tradicionales personajes de los cuentos clásicos, viviendo mágicamente en el Chile de hoy. Quienes la han visto aseguran que es para “matarse de la risa”.

Una obra creada y dirigida por el actor Juan Alcayaga Sasso, ni más ni menos que el conocido “Don Carter” del extinto programa infantil Profesor Rossa, junto a las actrices Daniela Tobar, famosa por la performance de la Casa de Vidrio, y Zorca Rendic.

martes, 4 de agosto de 2009

Con Baja Asistencia Comienza Segunda Versión del Curso de Cueca

Por César Antonio Campos, periodista Asociación de Padres.

Con gran entusiasmo y parapetados con todos la indumentaria chilena, llegaron las mamás y papás que participaron de la primera clase de la segunda versión del curso de cueca.

Las mamás, como podían, intentaban seguir a la profesora, Verónica Riquelme. Vuelta inicial, zapateo, uso del pañuelo, en fin la serie de pasos para lucirse en la pista.

La profesora animaba a sus alumnos a atreverse en los pasos y a no decaer. Aunque algunas expresaban a viva voz que no iban a poder.

Enséñeles a Buscar Soluciones a los Problemas

Por Neva Milicic, sicóloga.

Cuando las personas se ven enfrentadas a un problema, conservar la calma y buscar soluciones es difícil.

En parte porque las situaciones son complejas y, en gran medida, porque las emociones invaden la capacidad de mirar la situación con cierta objetividad (sabemos que la objetividad absoluta es una ilusión), lo que interfiere en la capacidad de planificar y evaluar soluciones posibles.

Adriana de catorce años no lograba integrarse a su curso, cuando entraba a un grupo se producía un pesado silencio, lo que le informaba que ella no era bienvenida.

A muchos cumpleaños no era invitada y cuando había que formar grupos ella era la última en ser elegida.

Ella reaccionaba a este comportamiento de sus compañeros(as) con aislamiento y agresión, producto de una reacción depresiva. Al ser tratada con medicamentos, mejoró su estado de ánimo y así logró tener una visión más objetiva.

Se dio cuenta que una parte del problema estaba en que ella quería asociarse con el grupo top, que como sucede algunas veces era bastante arrogante y excluyente, y que, sin darse cuenta, su actitud era muy descalificadora con los otros alumnos del curso.

También tomó conciencia de que no era la única en sentirse excluida y se puso en la tarea de generar vínculos afectivos con compañeras que fueran más cálidas y aceptadoras.

Este aprendizaje no sólo le ayudó a consolidar y mantener amistades, sino que le enseñó a analizar en forma emocionalmente inteligente los problemas.

Algunas emociones como la rabia, la angustia y la pena —que por supuesto son legítimas en ciertos niños(as)— tiene una intensidad tal que les produce un gran malestar psicológico.

Y, a su vez, éste es tan intenso que les interfiere su vida emocional de tal manera que les inhibe la capacidad de pensar soluciones y anticipar las consecuencias de sus actos.

En estas situaciones a los niños les cuesta detener y autorregular sus rabias, teniendo conductas que pueden dañar a otros y a sí mismos.

La conducta más habitual de los padres es tratar de minimizar los problemas, calmarlo y consolarlo, lo que es bueno y comprensible.

Empatizar con el niño y ayudarlo a descomprimirse lo alivia del estrés y crea un vínculo padre-hijo. Pero es necesario cuando ya está más calmado pasar a una segunda etapa ¿Qué podemos hacer?

La sola formulación de la pregunta de esta naturaleza fortalece al niño ya que se le está comunicando que tiene competencias para resolver el problema, darle soluciones sin que tenga la oportunidad de reflexionar le resta autonomía.

Plantearse alternativas y tratar de comprender la lógica de los problemas ayuda a imaginar qué le sucede al otro. No contentarse con culpabilizar, sino que asumir que una parte del problema puede ser mi manera de hacer las cosas.

No se trata que el niño caiga en actitudes autoinculpatorias, pero sí que se abra a mirar los problemas desde la perspectiva de los otros además de la suya.

Enseñarles a mirar los problemas desde diferentes ángulos y a generar soluciones alternativas, más que limitarse, es un gran aprendizaje para la vida.