Durante 2025, nuestro querido Campo en Batuco vivió una transformación histórica. Más allá de ser el escenario de encuentros espirituales y tardes de esparcimiento para nuestros estudiantes y la comunidad campina, el predio ha despertado su potencial agrícola, convirtiéndose en un símbolo de trabajo colaborativo y crecimiento para toda la comunidad.
El desafío de recuperar la tierra
Bajo el liderazgo del Directorio de la Asociación de Padres, se inició un ambicioso plan para recuperar seis hectáreas del sector oriente del campo. El camino no fue sencillo: el primer gran reto técnico consistió en trasladar agua desde el sector de la Ruta 5 Norte para devolver la fertilidad a un suelo que esperaba volver a producir.
Esta labor contó con un aliado fundamental: don Luis González, agricultor de la zona, quien junto a su familia aportó no solo su mano de obra, sino también la sabiduría del campo chileno.
Respetar los tiempos de la naturaleza
El proceso de preparación de la tierra y siembra fue una verdadera escuela para la Asociación. Tras las labores de rastreo, melgado y arado en julio, llegó el momento de plantar los primeros almácigos de cebollines. Fue en ese momento en el que don Luis compartió una lección de paciencia y humildad: "Hay que esperar la mengua", nos decía. Aprendimos que la naturaleza tiene sus propios ritmos y que sembrar durante la luna menguante era clave para el éxito de la cosecha.
Tras el trasplante realizado en noviembre por un equipo dedicado, el esfuerzo dio sus frutos en enero de 2026. Los cebollines fueron cosechados y vendidos a comerciantes locales. Si bien el beneficio económico fue modesto y permite recuperar costos variables, la ganancia en aprendizaje, cohesión comunitaria y puerta a un nuevo Campo en Batuco es incalculable.
Un futuro diverso y solidario
Las dependencias en Batuco de la Asociación de Padres de Familia del Instituto de Humanidades Luis Campino, fueron concebidas a fines de 2024 como un Campo de Extensión Académica, Pastoral, Recreacional e Institucional, como un recinto de diseñado y equipado para desarrollar actividades propias del colegio. Y el proyecto de revitalizar la zona agrícola, como alguna vez más tímidamente se había desarrollado, no se detiene.
Actualmente, ya se encuentran plantados nuevos almácigos de cebollines y se ha iniciado una etapa experimental con otros cultivos:
• Hortalizas y legumbres: Habas, choclos, melones, tomates y porotos.
• Desafíos naturales: A pesar de las visitas inesperadas de los conejos de la zona, el espíritu de perseverancia se mantiene intacto.
¿Qué sigue ahora?
En los próximos días se realizará la cosecha de nuevos productos. Dependiendo de los resultados, el Directorio planea ofrecerlos a precio de costo a nuestra comunidad o realizar donaciones a hogares de la zona, reafirmando el compromiso solidario que define a nuestra institución.
Este huerto -que complementa y amplía opciones al Proyecto Campino Manos a la Tierra- es más que tierra cultivada; es la prueba de que, cuando trabajamos juntos con esperanza y paciencia, los frutos siempre valen la pena.





