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domingo, 2 de septiembre de 2012

Actualidad: Desvelarse Estudiando reduce opciones de sacar Buenas Notas

Dormir hasta tarde no compensa la falta de descanso nocturno. Seguimiento a 500 adolescentes durante su enseñanza media mostró que cuando le quitaban horas al sueño para estudiar, lograban menor concentración y calificaciones deficientes. 

Por Paula Leighton N., El Mercurio.

"Cuando me pilla el tiempo, puedo quedarme hasta las 10 o 10:30 de la noche estudiando. Igual noto que al día siguiente presto menos atención y me cuesta tomar apuntes", dice Consuelo Soto (17 años).

Su caso, sin embargo, no es tan extremo como el de algunas de sus amigas. "Algunas estudian hasta la 1 o las 2 de la mañana. En general no les va mal, pero sí peor que a mí".

La percepción de Consuelo sobre su rendimiento y el de sus amigas está en línea con un estudio publicado hoy en la revista Child Development por investigadores de la Universidad de California en Los Angeles (UCLA).

Los expertos analizaron de qué forma el equilibrio entre tiempo de estudio y de sueño se asociaba al rendimiento académico.

Para eso solicitaron a 535 escolares que durante dos semanas registraran en un diario sus actividades académicas del día, incluyendo las horas dedicadas a realizar trabajos y estudiar para pruebas.

Este ejercicio fue hecho por los estudiantes cuando estaban en 1°, 2° y 3° medio. El registro debía sellarse con un timbre electrónico que marcaba la fecha y hora en que se anotaban los datos.

Sacrificio Cuestionable

Al analizar los datos, detectaron que aquellos días en que los estudiantes sacrificaban horas de sueño para estudiar, no sólo tenían más problemas para entender la materia que se pasaba al día siguiente en clases.

También sacaban notas más deficientes en las pruebas, exámenes y trabajos que habían estado preparando la noche anterior. Es decir, el efecto contrario que buscaban al irse a dormir más tarde.

Y no se trataba de grandes desvelos. En promedio, cuando se destinaba tiempo extra de estudio por la noche, este era poco más de una hora respecto de un día normal.

Sin embargo, el costo de quitarle esa hora al tiempo de sueño empeoraba en los cursos superiores.

Esto, dicen los autores, debido a que los adolescentes tendían a dormir cada vez menos. Así, en 1° medio dormían en promedio 7,63 horas, en 2° lo hacían 7,4 y en 3° medio 6,94.

En todos los casos el tiempo de sueño era menos del recomendado para su edad, que es de 9 a 10 horas.

"Quitar horas al sueño es un fenómeno que estamos viendo mucho en consulta. No sólo porque estudian hasta tarde, sino porque entre las 21 y 23 horas muchos chatean, están conectados con el celular o tienen el computador o el televisor prendidos", advierte el doctor Tomás Mesa, neurólogo pediátrico de la Sociedad de Psiquiatría y Neurología de la Infancia y Adolescencia (Sopnia) y del Centro del Sueño de la U. Católica.

Para el doctor José Luis Castillo, neurólogo especialista en sueño de la Clínica Santa María, el estudio corrobora investigaciones previas que demuestran que "hay etapas del sueño en que se establecen los depósitos de memoria y que un ciclo normal de sueño es necesario para que al día siguiente la persona tenga su capacidad de atención en un nivel adecuado" (ver recuadro).

Mantener horarios estables de sueño y evitar el consumo de café, bebidas o alimentos pesados cuatro horas antes de acostarse son algunas recomendaciones para no afectar el descanso.

"No estamos sugiriendo que los escolares estudien menos. Más bien, el consejo clave es organizar y administrar el tiempo de estudio a lo largo de la semana, de manera que no terminen concentrando todo en una sola noche en la cual deben quedarse despiertos hasta muy tarde", dijo a "El Mercurio" Andrew Fuligni, profesor de Psiquiatría y Psicología del Instituto Semel de Neurociencias y Conducta Humana de la UCLA y autor del estudio.

La Deuda que no se Paga

No es cierto que la deuda de sueño pueda pagarse durmiendo siesta o despertando más tarde, advierte el doctor José Luis Castillo.

Esto, agrega, porque "hay ciclos circadianos que hacen que los procesos que suceden de noche a nivel hormonal y cerebral no sean reemplazables durmiendo de día".

El doctor Tomás Mesa agrega que "si se restan horas al descanso nocturno se fragmenta la arquitectura del sueño, en la que es muy importante la etapa REM, que es aquella en que se consolidan los mecanismos de memoria y concentración".

Esta etapa, agrega el experto, dura unos minutos al inicio del sueño y van alargándose a medida que avanza la noche.

"De esta forma, al acostarse tarde y levantarse temprano, un adolescente puede tener una o dos etapas REM menos en la noche, lo que durante el día repercutirá en su rendimiento, concentración y estado de ánimo".

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