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domingo, 8 de julio de 2012

Actualidad: La Falta de Sueño también pesa en el Desarrollo de la Obesidad

La dieta y el ejercicio no siempre son suficientes. Dormir menos de cinco horas provoca cambios hormonales que alteran el apetito y la sensación de saciedad. Especialistas llaman a poner atención a este factor en la consulta. 

Por Cristián M. González S., El Mercurio.

Además de una mala dieta y la falta de ejercicio, un factor al que se está poniendo mayor atención en la lucha contra la obesidad es que la gente está durmiendo menos y mal.

Diversos estudios así lo demuestran y ahora, investigadores europeos entregan otro antecedente: la falta de sueño reduce el gasto energético del cuerpo al tiempo que aumenta la tendencia a comer productos ricos en calorías.

"A largo plazo, terminas comiendo más de lo que necesitas, lo que favorece el aumento de peso y el desarrollo de la obesidad", precisa a "El Mercurio" el doctor Christian Benedict, neurólogo de la Universidad de Uppsala, en Suecia, y uno de los autores de la investigación presentada ayer en Suiza.

El estudio desarrollado junto a las universidades alemanas de Tübingen y Lübeck analizó los cambios hormonales que causa la falta de sueño.

"Al dormir menos, las personas ven aumentados sus niveles de grelina a la mañana siguiente. Ésta es una hormona producida por el estómago que estimula el consumo de alimentos y reduce el gasto energético", explica Benedict.

Cambios Hormonales

Investigaciones previas también habían determinado que un mal dormir reduce los niveles de otra sustancia, la leptina, hormona que suprime el apetito.

"A través de estudios epidemiológicos, hoy sabemos que dormir menos de cinco horas aumenta en 40% a 50% el riesgo de desarrollar sobrepeso y obesidad", comenta la doctora Larisa Fabres, neuróloga de la Clínica Las Condes.

Es por ello que quienes no duermen lo suficiente van a tener más dificultades para bajar de peso. "Una persona que hace dieta, pero duerme poco, tiene una probabilidad de éxito mucho menor que aquella que duerme bien".

Hace menos de una semana, la recién asumida presidenta de la Sociedad Europea para el Estudio de la Obesidad fue enfática al decir que "la epidemia de obesidad ha surgido porque dormimos menos", haciendo un llamado a poner más atención a este factor en el diagnóstico y tratamiento de las personas obesas.

"Se ha incorporado en la evaluación de la obesidad, pero aún en menor magnitud de lo que sería recomendable", reconoce la doctora Fabres. Y es que muchas veces se llega a la consulta del neurólogo para tratar ronquidos o apneas causados por los kilos de más. Es decir, un círculo vicioso que también acerca el fantasma de la resistencia a la insulina y la diabetes tipo 2.

"Los niños son los más vulnerables a estos efectos", advierte el doctor Benedict.

Se ha demostrado que se produce un cambio en el patrón alimenticio: un estudio publicado por la revista "Sleep" en 2011 mostró que los adolescentes de 16 a 19 años que no duermen suficiente -menos de 8 horas- tienden a comer alimentos menos saludables.

Otra investigación, que sigue desde hace 17 años los patrones de sueño de 700 jóvenes y en la que participa el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA), ha establecido que por cada quince minutos menos de tiempo total de sueño, el consumo de carbohidratos aumenta en 12,4%.

Aún no se tiene total certeza qué provoca este cambio en la conducta alimentaria, pero se estima que estaría asociado a cambios hormonales, a una mayor sensación de estrés por la falta de sueño, que lleva a comer en horarios distintos.

A eso se suma el hecho que una noche de mal sueño lleva a estar cansado al día siguiente y, por tanto, a realizar menos ejercicio.

Los amigos influyen en el peso

Tras observar a un grupo de estudiantes secundarios, investigadores de la Universidad de Loyola en Chicago, EE.UU, concluyeron que las amistades de una persona pueden influir en su peso.

En el estudio publicado esta semana por la revista PLoS One, se vio que un estudiante con peso normal y amigos delgados, tiene una probabilidad de 40% de reducir su peso en el futuro y un 27% de que éste aumente.

En cambio, si el estudiante tiene sobrepeso y amigos obesos, la posibilidad de que su peso disminuya es de 15% y, en cambio, el riesgo de volverse obeso crece en 56%.

Para los investigadores, este hallazgo muestra que la influencia social "tiende a operar en direcciones más perjudiciales, especialmente para el IMC (índice de masa corporal)".

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