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domingo, 28 de agosto de 2011

Actualidad: El Matrimonio vuelve a Seducir a los Chilenos

Cifras del INE y del Registro Civil indican que el número de matrimonios llegará este año al nivel más alto de la última década. Un efecto que los especialistas asocian a la existencia de la Ley de Divorcio y al que también se suma factores como la postergación del matrimonio hasta edades más avanzadas.

Por Noelia Zunino y Ricardo Acevedo, La Tercera

Parecía un imposible. Tras décadas de aumento en las cifras de divorcio en el mundo y cuando muchos pensaban que la institución del matrimonio estaba en franca retirada, nuevos datos estadísticos parecen indicar que asistimos a un nuevo fenómeno: las parejas se están casando nuevamente.

En Chile, datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) indican que los matrimonios están aumentando de manera sostenida desde 2005, año en que se promulga la Ley de Divorcio en el país: hasta el 31 de julio de 2011, un total de 39.767 parejas contrajeron matrimonio, según cifras del Registro Civil, lo que permite proyectar -según el demógrafo del Instituto de Políticas Públicas de la U. Diego Portales, Rubén Castro- que de aquí a fin de año los números bordearán las 70 mil uniones legales, la cifra más alta de los últimos 12 años.

Una paradoja dirá usted. Pero los expertos creen que una probable explicación es que estemos ante otro de los efectos de contar con una Ley de Divorcio: sin la presión de estar asumiendo un compromiso que será indisoluble y en el cual los conflictos de pareja pueden terminar en un engorroso y complicado lío judicial, las parejas tienen menos miedo de casarse.

Pero no es el único factor que estaría incidiendo en esta alza: la postergación en la decisión de casarse -que lleva a una mayor madurez en las parejas que contraen el vínculo-, el hecho de que una buena parte de quienes se casan cada año lo están haciendo por segunda vez, e incluso, el efecto de crisis y catástrofes naturales, contribuyen a dar luz a este nuevo fenómeno.

La Paradoja del Divorcio

Lo cierto es que las encuestas muestran que desde la aparición de la Ley de Divorcio en Chile la percepción del matrimonio está cambiando, pero no sólo en favor del divorcio como muchos pensaron el algún momento.

Si bien todavía el 77% está de acuerdo con que la disolución del vínculo es la mejor solución cuando una pareja no puede resolver sus problemas matrimoniales, sólo el 22% de los chilenos se aventura a señalar el matrimonio como una "institución pasada de moda", según la Encuesta Nacional 2010 de la UDP.

"Ahora es más natural el término de un mal matrimonio, por ende, la decisión de casarse podría tomarse más fácil. Se está instalando la idea cultural, a través del divorcio, de que el matrimonio ya no se concibe para toda la vida y al verlo como una decisión que puede ser revertida, las personas tienen menos miedo de fracasar", dice Javier Romero, sicólogo y sociólogo del Centro de Investigaciones Socioculturales (Cisoc) de la Universidad Alberto Hurtado.

Por ello, no resulta extraño que así como el chileno hoy no teme divorciarse, tampoco muestra reticencia por casarse dos, o incluso tres veces.

De hecho, son estos segundos y terceros matrimonios, los que, para los expertos, podrían explicar el aumento de las uniones civiles del último año: del total de matrimonios realizados entre 2005 a 2009, 10% corresponde a hombres y 7% a mujeres que se casaron más de una vez.

Ricardo Viteri, director del portal Separadosdechile.cl, sitio que continuamente realiza análisis basándose en cifras oficiales, explica que en su mayoría los vueltos a casar pertenecen al grupo de personas que en 2005 regularizó una situación de separación de hecho que venía arrastrando por años.

"Tenían otra pareja hace mucho tiempo y, aprovechando estas nuevas condiciones favorables, buscan darle protección a su nueva familia mediante el matrimonio", dice Viteri.

Y son precisamente esos divorciados vueltos a casar los que -en parte- habrían permitido que desde el 2005 en adelante aumente gradualmente la cifra anual de matrimonios en Chile: "Yo diría que, paradojalmente, el matrimonio se ha salvado gracias al divorcio", agrega Viteri.

Rubén Castro analizó para La Tercera los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) en relación con los matrimonios no primerizos, es decir, las personas que vuelven a contraer matrimonio.

Encontró que el número de segundos o terceros matrimonios comenzó a crecer en 2006, un año después de la promulgación de la Ley de Divorcio.

Casi 4.700 hombres y 3.147 mujeres -con uno, dos o tres matrimonios previos- volvieron a casarse, representando el 8% y 5%, respectivamente, del total de los matrimonios de ese año. Fue la cifra más alta -hasta ese momento- de matrimonios no primerizos desde 1997.

Segundos Matrimonios

De ahí en adelante, el ritmo de crecimiento de los segundos matrimonios no decayó. Fue así que llegamos a 2009 con un total de 8.561 hombres que se habían casado por segunda, tercera o cuarta vez, cifra que representó el 15% del total de las uniones civiles de ese año.

Algo similar ocurrió en el caso de las mujeres: 5.865 volvieron a casarse, representando el 10% del total de los matrimonios ese mismo año.

Aunque en 2009 las cifras indicaban que por primera vez en Chile el número de divorcios igualaba al de los matrimonios, Castro explica que era cosa de tiempo antes que los números comenzaran a volcarse, de nuevo, en favor del matrimonio.

"La mayoría no se casa inmediatamente después de su divorcio, sino que espera algunos años. Es muy probable que sea ese el cambio que están mostrando las cifras ahora", dice.

Una situación por la que ya han atravesado países como Estados Unidos, donde el divorcio es legal hace ya varias décadas (el primer estado en aprobarla fue California, que la promulga en 1969, al que se suma el resto del país durante la década de los 70).

Un estudio de la Universidad de Missouri realizado en el año 2000, por ejemplo, señala que a 20 años de promulgada la ley, durante la década de los 90, el 75% de los divorciados en Estados Unidos contrajo matrimonio nuevamente.

En esa misma década, casi la mitad de los matrimonios no era primerizo. Es así que, a pesar de divorciarse, quienes rompen su vínculo continúan engrosando las cifras de matrimonio: el mismo estudio concluye que 30% de los divorciados volvía a casarse después de un año de su separación y que son más los hombres, que las mujeres, quienes deciden contraer matrimonio nuevamente.

Todo esto lleva a pensar que en Chile podríamos estar viviendo un proceso similar al que se ha presentado en países con Ley de Divorcio, razón por la cual cabe esperar que para el futuro, las cifras de segundos matrimonios sigan creciendo considerablemente y, con ello, las cifras de matrimonio en general.

En una estimación realizada para La Tercera con un modelo matemático simple, Rubén Castro señala para fin de año Chile llegaría con casi 68 mil nuevos matrimonios contraídos durante todo 2011, vale decir, casi 6 mil más que en 2010.

"Es esperable que, a medida que estas personas se vuelvan a casar, el número de matrimonios no primerizos siga creciendo y pueda contrapesar la caída en matrimonios primerizos y, aún más, pueda revertirla con holgura", dice Castro.

Un estudio publicado en la revista Journal of Economics Perspectives por economistas de la Universidad de Harvard señala que, a medida que la generación nacida en la década de los 40 envejece y fallece, cada vez hay una menor proporción de matrimonios conformados por personas que se han casado una única vez.

Aunque claro, este escenario podría variar si se aprueba la ley que regula la convivencia (Acuerdo de Vida en Pareja), según Viteri: "Si se aprueba, disminuirán los matrimonios, aumentarán los divorcios y habrá un verdadero huracán de convivientes regulando sus uniones de hecho en las notarías", dice.

Postergación del Matrimonio

Pero ni los segundos matrimonios ni el efecto "tranquilizador" de contar con la posibilidad de divorciarse explican por sí solos el fenómeno.

Otra de las hipótesis de los especialistas para explicar el alza en los matrimonios es que podría tratarse de un efecto de la postergación en contraer el vínculo que se ha registrado en las últimas décadas.

Un estudio de la U. de Filadelfia, EE.UU., que fue dado a conocer este año, señala que la mayoría de las personas que tienen entre 21 y 38 años en las grandes ciudades manifiestan intención de casarse una vez cumplidas ciertas metas, como estudiar o conseguir un buen puesto de trabajo.

Esto incide en que el matrimonio sea hoy una "empresa" que se lleva a cabo a edades cada vez más avanzadas, concluye este estudio.

En Chile, por ejemplo, las personas de entre 25 y 29 años que se casaron en 1999 llegaban a 24.430. Una década más tarde, en 2008, la cifra de matrimonios en este rango etáreo había descendido a 18.500 uniones.

Por el contrario, los que escogieron casarse después de los 30 años fueron en aumento: 16.396 personas con edades entre 30 y 39 años se casaron en 1999, cantidad que aumentó a 18.022 en 2008.

El sociólogo de la Universidad Andrés Bello, Juan Carlos Oyanedel, explica que esta postergación en el compromiso es una de las consecuencias de que los chilenos privilegien cada vez más sus estudios y busquen consolidar el desarrollo profesional antes de formar una familia.

"Es muy probable que muchos de los que hoy aparecen casándose en el país sean parte de esta generación", asegura.

Un estudio realizado por el Proyecto de Matrimonio Nacional de la Universidad de Virginia, en Estados Unidos, indica, además, que las personas que se casan después de los 30 años llegan más maduras al compromiso, luego de años de noviazgo o convivencia.

Según cuenta a La Tercera el director del proyecto, el sociólogo estadounidense Bradford Wilcox, en esta generación, con mayores niveles de educación e ingresos, se está experimentando una revalorización del matrimonio.

"Ellos se dan cuenta de que el matrimonio es mejor para la pareja y para los hijos, tanto desde el punto de vista económico como social", señala el especialista, quien agrega que esta tendencia está causando un descenso en los índices de divorcio en EE.UU.

"Creo que estos mismos resultados pueden ser válidos también para explicar lo que está ocurriendo en Chile", asegura.

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