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sábado, 26 de abril de 2008

100 años Cumple la Virgen María en el Santuario del Cerro San Cristóbal

Con una misa presidida por el Arzobispo de Santiago, Cardenal Francisco Javier Errázuriz, la Iglesia de Santiago celebró los cien años de la colocación y bendición de la imagen de la Virgen en el Santuario del Cerro San Cristóbal.

El oficio religioso tuvo lugar en la capilla del santuario y fue concelebrada por el padre Rodrigo Tupper, rector de dicho santuario.

Datos históricos

El 26 de abril de 1908 en solemne ceremonia se bendijo e inauguró esta imagen de la Virgen. Es de hierro fundido, y tiene ella sola, sin contar el pedestal, 14 metros de altura. La cabeza, incluyendo el cuello, alcanza a más de dos metros. Todo el monumento, incluyendo el pedestal, mide 22 metros y treinta centímetros. Pesa 36.610 kilos, y su costo fue de 35.274 francos de esa época.

Se eligió como modelo la hermosa estatua de la Inmaculada Concepción que existe en la Plaza España, en Roma. Su fundición fue encargada a la casa Val d'Osne, de París, por intermedio de don Enrique Salvador Sanfuentes, entonces embajador de Chile en Francia.

Cuatro años antes, el 8 de diciembre de 1904 se bendijo y colocó la primera piedra del santuario del Cerro San Cristóbal, cuando la Iglesia Católica en el mundo celebraba el cincuentenario del dogma proclamado por Pío IX respecto a que la Virgen María fue concebida sin pecado original.

Espiritualidad

La imagen de la Virgen Inmaculada, de día y de noche es un símbolo para una ciudad que busca el sentido de su vida en lo alto. Es mensaje para el pueblo cristiano amante de María a dejarse transformar por la gracia. Es invitación para dejar el valle para subir dejando en el camino los lastres que nos impiden ser total posesión de Dios.

La liturgia celebrada en el santuario es compromiso que transforma la bajada en misión frente a una ciudad que pierde el sentido sobrenatural. Desde el santuario se asumen las penas y alegrías de toda la ciudad que está a los pies, se contemplan con los ojos puros de la Madre Inmaculada y se presentan al Padre en la Mesa Familiar.

La Virgen del Cerro ha visto crecer la ciudad hasta las dimensiones metropolitanas de hoy, vio transformarse en vergel el árido peñón que la sostiene y ha visto llegar en romería hasta sus pies al pueblo católico que necesita, a fuerza de lo humano, de los signos y ejercicios que asumen la totalidad del ser para manifestar la fe.

Como centro de peregrinaciones, ha respondido al deseo de la Iglesia localizando la devoción a la Purísima y las actividades masivas del mes de María.

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