Palabras inspiradoras del cardenal Fernando Chomalí
La mañana del sábado 30 de mayo de 2026 la dedicamos a encontrarnos en comunidad de la Iglesia de Santiago, en torno a las palabras del arzobispo cardenal Fernando Chomalí y los testimonios de diversas representaciones escolares, a través de delegados pastorales y miembros de centros de apoderados. Aunque "la sociedad nos separa", instancias como ésta posibilitan la unión potencial de 364 colegios que la Iglesia Católica tiene en Santiago.
En el encuentro, realizado en nuestro Instituto, el cardenal Chomalí abordó distintos aspectos de lo que él sindicó como una "crisis de individualidad" que nos queja en pleno Siglo XXI y desde hace ya algún tiempo.
Misión de los colegios católicos
Nos llamó a "volver a lo fundamental, a amar y ser amado, valorar a los demás por lo que son y no por lo que quiero que sean". También, nos instó a trabajar con sentido. En ese sentido, abogó por una de las que ha sido una de sus causas al mando de la Iglesia de Santiago, que "inspirados por el Evangelio y por la Doctrina Social de la Iglesia, los colegios católicos debemos mirar a las personas, no números".
Chomalí exhortó a cuidar la educación, así como a respaldar a los profesores y los distintos espacios y tiempos de estudio. A los estudiantes les entrega tres recomendaciones: estudiar, estudiar y estudiar. En su alocución fue drástico al señalar que solo hay dos alternativas: que "eduquemos para la libertad o para la esclavitud". Y, por supuesto, la elección debe ser educar para la libertad.
"Hay solo dos alternativas: educar para la libertad o educar para la esclavitud", Fernando Chomalí, cardenal arzobispo de Santiago.
Fernando Chomalí entregó una misión clara: "En los colegios debemos profundizar la espiritualidad". Y en colegios católicos vivir el catolicismo. Aunque parezca algo obvio, no siempre sucede.
Los adultos y el rol modelador de los padres
A juicio del cardenal, "los adultos, a todo nivel, hemos dado un muy ejemplo". Las redes sociales, potentes vehículos para comunicarnos e incluso evangelizar, mal usadas no han ayudado. Y debemos ser ejemplo de nuestros hijos.
Puntualizó con el concepto de que "la infancia es la casa de toda la vida", dando cuenta de que la familia, tal como se promueve en el Instituto, es la primera educadora. Los colegios son subsidiarios.
Nos invita a cambiar una mirada fundamental. A partir de la constatación de que desde hace ya décadas "a los niños les enseñamos a competir", plantea que "deberíamos enseñarles a trabajar en proyectos conjuntos, colaborativos". En tal sentido señala que "cambiemos las conversaciones y busquemos experiencias vitales" para nuestros hijos.
El cardenal entregó una cifra estadística demoledora: el 44% de alumnos de 2do. Medio cree que no sirve para nada. Esto podemos revertirlo de muchas maneras. El solo hecho de que les demos la posibilidad de ayudar a alguien, les hace notar y entender que sí sirven, que son útiles y que tienen mucho para y por entregar.
El rol de los padres es de modelar a sus hijos, dar el ejemplo, testimoniar. El Padre Hurtado decía que "un fuego enciende otro fuego".
"Un fuego enciende otro fuego", San Alberto Hurtado.
Y los papás, modelos de nuestros hijos, no estamos solos. Somos comunidad, nos necesitamos todos, unos a otros. Todo lo que cada uno hace, impacta en otros. Y las comunidades, en evaluación del arzobispo, están muy debilitadas.
Don Fernando nos llama a "hacer el bien, día a día". La vida cotidiana nos hace felices.
A no desfallecer
El Papa Francisco decía "dos pasos adelante, uno atrás", para indicar que los cambios no son simples ni fáciles, y que nos costará. Avanzaremos a veces, retrocederemos otras.
¿Cómo reencantamos a las familias, que no participan? "Si los católicos volviéramos a la misa del domingo, tendríamos otra Iglesia". "Volvamos a misa" nos dijo con mucha fuerza esta mañana de sábado, Fernando Chomalí.
Al cierre, junto con solicitarnos que recemos e instemos por vocaciones sacerdotales, dando testimonio de que es una bonita vida, ya que hoy no hay suficientes sacerdotes y cada vez hay menos, nos llamó a reflexionar de que nos encontramos en un "momento histórico extraordinariamente complejo". Y la Iglesia tiene un ofrecimiento muy hermoso de volver al sentido común, de espiritualidad y cotidianeidad.








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